Gran Canaria Arena

2014

Gran Canaria Arena
Estudio

AyE Partners | Arquitectura

C/ Campo Real, 20 - Loft
28039 - Madrid, España

UNA ARTESA-GRADERÍO DE HORMIGÓN 

En la Ciudad deportiva de Siete Palmas en Las Palmas de Gran Canaria, emerge en el contexto un hito urbano rotundo buscando relación con el paisaje volcánico de la sierra central de la isla y el horizonte-océano lejano insular. 

La naturaleza volcánica se recuerda por el aspecto mineral del hito que aparece como único objeto rotundo y geométrico de hormigón y que, mediante la manipulación volumétrica en la unión de su cubierta exterior y la artesa-graderío interior, adquiere identidad propia. Es desde su vertiente norte, dónde se percibe esta unión a modo de concha espacial que determina la mirada al Océano lejano y permite concentrar toda la identidad urbanística, espacial y constructiva que necesita el nuevo símbolo urbano de la ciudad.

En la plaza sur, se genera el acceso principal mediante un gran hueco de 90 metros de luz y 12 metros de altura que absorbe al espectador hacia el interior del espacio-deambulatorio. El graderío se construye como un barco de hormigón con forma de artesa o cuenco y es, en su intersticio con la caja exterior que lo contiene, dónde se desarrolla una fluida continuidad espacial acentuada mediante diferentes aperturas de iluminación y dispersión exterior. Este espacio resultante de sección triangular es el alma de la propuesta.

En la esquina noroeste, el potente muro vertical de hormigón se inclina, bailando con la artesa-graderío, para introducir luz cenital natural y obtener una atmósfera espacial tensionada mediante diagonales de hormigón y de luz que dotan a este “rincón” de una singularidad excepcional.

Debido a la óptima climatología Canaria, esta construcción es completamente abierta para que el aire circule libremente en todo su interior hasta la sala central hermética.

El interior de la artesa es la sala para 10.000 espectadores que, se mantiene fiel a su geometría y presenta las gradas como planos apoyados en todo el potente cuenco de hormigón. La iluminación de la sala central se produce a través de un lucernario central, a modo de pozo que derrama la luz natural por todo el interior de la cancha central.