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Una pequeña playa en Madrid: Ojalá de Andrés Jaque

Ojalá es un proyecto innovador tanto por los materiales empleados como por las “situaciones” diseñadas. Un restaurante único plagado de sorpresas, en el que se secuencian una serie de espacios originales proyectados para disfrutar de la vida. El restaurante Ojalá se ubica en pleno barrio de Malasaña en Madrid, con una trayectoria de más de diez años en 2014 fue totalmente renovado de la mano del arquitecto Andrés Jaque.

Una pequeña playa en Madrid: Ojalá de Andrés JaqueAndrés Jaque/ © Fotos Miguel de Guzmán

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Ojalá es un proyecto innovador tanto por los materiales empleados como por las “situaciones” diseñadas. Un restaurante único plagado de sorpresas, en el que se secuencian una serie de espacios originales proyectados para disfrutar de la vida. El restaurante Ojalá se ubica en pleno barrio de Malasaña en Madrid, con una trayectoria de más de diez años en 2014 fue totalmente renovado de la mano del arquitecto Andrés Jaque.




Según el arquitecto el renovado Ojalá da respuesta arquitectónica a la diversidad social del barrio de Malasaña que queda reflejada en las diferentes estancias proyectadas que propone, éstas facilitan las distintas formas de conversar, relacionarse, encontrarse con los amigos, comer o beber que se dan en el día a día del vecindario.



La estrategia que el arquitecto Andrés Jaque propone es el ensamblaje de una serie de espacios en los que la arquitectura promueve diferentes tipos de relaciones con el propio ambiente, con el mobiliario, con la posición que se ocupa respecto a los otros o con la presentación de la comida y bebida.





En planta baja nos encontramos tres espacios concatenados, inmediata al acceso la zona de barra configurada por una gran mesa compartida por clientes y camareros, el invernadero, espacio que se abre a la calle, con jardín colgado del techo y por último la estancia con graderío cuya intención es fomentar la conversación con desconocidos.





Si bajamos al sótano nos llevamos una gran sorpresa ya que nos encontraremos con una pequeña playa artificial, arena, mesitas, sofás chill out e incluso chiringuito playero, un lugar en el que relajarse después de un intenso día de trabajo. Podemos bajar a la playa a partir de la 18:00 que abre sus puertas hasta el cierre del restaurante.





El baño, único y sin género, se sitúa también en el sótano, es una estancia cuidada y no menos importante que el resto. Es un homenaje a las “Smile Sessions” de los Beach Boys, cógela el momento en que los chicos playeros se hicieron oscuros.



Para su ejecución se ha contado con proveedores del propio barrio de Malasaña, experimentando con los materiales, el pavimento es una reinterpretación de terrazo in situ de 15 milímetros de espesor, la estructura del invernadero se construye con chapa de 1 milímetro y las cruces de madera del espacio graderío se articulan con varilla de 3 milímetros.







En resumen, un local que anotar en la agenda para visitarlo y degustar su fresca y renovada carta en nuestra próxima visita a la capital.



© Fotos Miguel de Guzmán / imagensubliminal.com



© Planos Andrés Jaque

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