Arquitectura Sostenible

“Redshank”, la vivienda ecológica para el artista Marcus Taylor diseñada por Lisa Shell Architects

En este artículo os invitamos a descubrir este pequeño retiro que se funde con el entorno natural de las marismas inglesas de Essex

“Redshank”, la vivienda ecológica para el artista Marcus Taylor diseñada por Lisa Shell Architects“Redshank”, la vivienda ecológica para el artista Marcus Taylor diseñada por Lisa Shell Architects

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En este artículo os invitamos a descubrir este pequeño retiro que se funde con el entorno natural de las marismas inglesas de Essex


Lee-over-Sands es un pequeño pueblo costero en el distrito Tendring de Essex, Inglaterra, situado muy cerca de la desembocadura del río Colne en el Mar del Norte. Si bien se trataba de un popular lugar de vacaciones antes de la Segunda Guerra Mundial, actualmente apenas está formado por una hilera de casas dispuestas a un lado del camino de tierra conocido como Beach Road. Marcus Taylor compró una de aquellas casas de la década de 1920, situada al otro lado de la calle, y que consistía en una ruinosa construcción en madera muy golpeada por las sucesivas inundaciones que ocurren con regularidad en esta zona, tan próxima al mar. Estas oscilaciones marítimas, sin embargo, crean un paraje único vinculado al río Colne, y garantizan la existencia de la Colne Estuary National Nature Reserve (Reserva Natural del Estuario del río Colne), hogar de una rica fauna y flora. En la boca de este estuario, la Reserva Natural Colne Point encierra una marisma donde anidan los pájaros; no es casual, por tanto, que la nueva casa para el artista M. Taylor y su pareja nos recuerde a un ave zancuda que camina sobre el agua.



 



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Plano de situación de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Imagen de Dezeen



 



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Vista exterior de Redshank desde el camino de llegada, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía de Dezeen



 



Para comprender la propuesta que la arquitecta Lisa Shell nos plantea, debemos leer el entorno en el que se sitúa pues el proyecto está íntimamente ligado al paisaje en su sentido más amplio, comprendiendo su arquitectura, su geografía y también la vida natural que alberga la marisma. El lugar que se revela ante el observador es amplio y llano, con el horizonte infinito inundado de agua. Este espejo horizontal a nuestros pies atrapa el cielo y diluye el límite entre la tierra y el mar, por lo que la atmósfera salina inunda los caminos y el viento golpea la solitaria arquitectura que salpica el paraje. Los colores oscilan y cambian a lo largo del día y las estaciones, pero el azul y el verde de la vegetación que emerge de la superficie encharcada predominan frente a las líneas terrosas de los caminos. Las construcciones se levantan con aspecto frágil y destartalado, y se ven rodeadas por puestos eólicos, viejos pozos de grava y postes de instalaciones.



 



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Vista exterior de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía de Dezeen



 



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Vista exterior nocturna de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía de Dezeen



 



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Vista exterior de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía de Dezeen



 



La nueva edificación que sustituiría a la ruina debía dar continuidad a la marisma, e integrarse dentro de ese mundo de oscilaciones y cambios constantes. Por otro lado, debía resistir a las inundaciones y a los vientos marinos, por lo que la construcción debía ser robusta y resistente. Artista y arquitecta encontrarán la solución en una no muy lejana arquitectura, que puede atisbarse desde la aldea y que ha sido fuente de inspiración de visionarios arquitectos como Archigram. Así, volcando la mirada hacia el mar, los fuertes marinos de la segunda guerra mundial se convierten en la principal referencia a estudiar. Estas construcciones eran pequeñas torres fortifificadas diseñadas por el ingeniero Guy Maunsell, de ahí que sean bautizadas con su nombre. Emplazadas en las desembocaduras del Támesis, fueron retiradas del servicio para el que fueron creadas (la defensa naval y aérea de Reino Unido) a finales de 1950 y se destinaron a otras funciones. Estas plataformas de acero suspendidas sobre grandes patas sembrarán el precedente de nuestro edificio que, sosteniéndose sobre un trípode de acero galvanizado terminado en una pintura resinosa, permite que la naturaleza recupere el suelo, al tiempo que permanece impasible ante las continuas inundaciones de la zona.



 



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Planta de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Imagen de Lisa Shell Achitects



 



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Sección longitudinal de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Imagen de Lisa Shell Achitects



 



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Alzado oeste de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Imagen de Lisa Shell Achitects



 



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Alzado sur de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Imagen de Lisa Shell Achitects



 



Dos tramos de escaleras en acero galvanizado, uno que se conecta al camino y el otro que desciende al arroyo que discurre a los pies de la casa, nos permiten llegar y salir de diferente forma. La configuración formal de la vivienda es sencilla, ya que todo el espacio queda comprendido en una cápsula de 48 m2. Sólo existen tres habitaciones: sala de estar-cocina, dormitorio y baño, además de una terraza exterior en cuyo banco podemos contemplar el ocaso al estar orientada al oeste. Los huecos han sido colocados en función de las vistas y las entradas de luz, teniendo siempre en cuenta la graduación de los distintos grados de intimidad. En el comedor, un ventanal se vuelca hacia el mar como un gran ojo que observa el horizonte, recordándonos la soledad en la que estamos inmersos.



 



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Vista exterior de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía de Dezeen



 



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Vista exterior de Redshank (escalera de acceso), Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía de Hélène Binet



 



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Vista exterior de Redshank (detalle de la terraza de acceso), Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía Stora Enso



 



La estructura de la caja es de madera contralaminada (CLT). Este material consiste en la superposición de paneles de madera macizos formados por tablas encoladas a capas y cruzadas entre ellas, siempre en número impar, lo que amplía considerablemente las prestaciones de la madera como material estructural, al tiempo que permite mantenerla como material de acabado sin necesidad de recurrir a otro tratamiento. La idea de partida de utilizar materiales que cumplan doble función se aplica también al acabado exterior que está formado por una envolvente de corcho que funciona como aislante y superficie de acabado en fachada. Para que pudiera mantenerse totalmente protegido de la humedad, el corcho es una versión procesada a través de calor y presión que aumentan su durabilidad y aportan un aspecto moteado a su superficie por los fragmentos negros de carbón incrustados en él.



 



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Vista interior de Redshank (sala de estar), Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía Antonio Olmos



 



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Vista interior de Redshank (sala de estar), Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía de Luke Hayes



 



La integración de la propuesta en el entorno es total debido a la especial atención al ecosistema natural en el que se encuentra. Las decisiones tomadas por la arquitecta y el artista denotan un intento por mimetizarse con la vida de la marisma y sus ciclos estacionales, comprendiendo que el propio edificio ha de cambiar junto con el lugar. La elección de materiales naturales para conformar su estructura y acabados permite esas oscilaciones, incluso la degradación misma de su superficie emula el plumaje moteado de las aves de la zona. Así, el edificio se convierte en un archibebe de patas rojas que camina sobre los terrenos pantanosos junto con sus compañeros voladores que moran en la laguna; otros detalles, como la colocación de cajas para la anidación de murciélagos y pájaros refuerzan este vínculo. La sensibilidad de la propuesta, a la que se unen la innovación y la incorporación de materiales ecológicos, han hecho que Redshank haya sido premiado con el RIBA East Award 2017 y el RIBA East Small Project Award 2017.



 



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Vistas del paisaje desde Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía de Luke Hayes



 



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Gran ventanal de Redshank, Lisa Shell Achitects & Marcus Taylor. Fotografía de Luke Hayes



 



Imágenes de este artículo:



Lisa Shell ArchitectsHélène Binet , Antonio OlmosStora EnsoLuke Hayes, Dezeen



 

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