Premio Pritzker de arquitectura 1988

Oscar Niemeyer: Hormigón a ritmo de samba (1)

Seguimos en Arquitecturayempresa recordando los arquitectos que han ganado un premio Pritzker. En esta ocasión repasamos la obra de uno de los más grandes: el brasileño Oscar Niemeyer. Una obra muy extensa que os ofrecemos hoy y el viernes que viene.

Oscar Niemeyer: Hormigón a ritmo de samba (1)Iglesia San Francisco

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Seguimos en Arquitecturayempresa recordando los arquitectos que han ganado un premio Pritzker. En esta ocasión repasamos la obra de uno de los más grandes: el brasileño Oscar Niemeyer. Una obra muy extensa que os ofrecemos hoy y el viernes que viene.

El brasileño Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares Filho, nacido en Rio de Janeiro, el 15 de diciembre de 1907 y fallecido 104 años más tarde, es sin duda una de las grandes figuras de la arquitectura moderna.

Oscar Niemeyer, arquitectura, Brasil, Rio de Janeiro, Brasilia

Hijo de un empresario tipógrafo de clase media acomodada, tras un matrimonio precoz con Annita Baldo, la hija de un inmigrante italiano, decide dejar el negocio familiar e ingresar en la Escuela de Bellas Artes donde se graduó como ingeniero arquitecto en 1934.

Oscar Niemeyer, arquitectura, Brasil, Rio de Janeiro, BrasiliaEn ese momento toma tal vez la decisión más importante de su vida, que es la de entrar a trabajar en el despacho de Lucio Costa y Carlos Leao, en donde colabora gratis,  a cambio de formación. Es una muy buena decisión pues  Lucio Costa es la figura predominante en ese momento en el panorama de la arquitectura moderna en Brasil,  tal es así, que el propio Le Corbusier colabora con él para actuar como consultor en los proyectos del Ministerio de Educación en la nueva Ciudad Universitaria.

Es un momento expansivo de Brasil, como tal vez de todo el cono sur americano, ya que Argentina y Chile disfrutan también esos años de un crecimiento espectacular. Pero además se da la circunstancia de que la nueva clase dirigente brasileña, que es la encargada de construir un país desde la nada, apuesta por la arquitectura moderna. Se trata de una burguesía relativamente cultivada y sin hipotecas con el pasado, que quiere presumir de modernidad y de progreso; Brasil es pues un campo bien abonado para que surjan arquitectos creativos.

Ya en 1938, tan solo un año después de haber construido su primer proyecto (Obra do Berço) Niemeyer es invitado a colaborar con Lucio Costa en la realización del Pabellón de Brasil en la Expo de Nueva York.

 

 

 

 

 

Oscar Niemeyer, arquitectura, Brasil, Rio de Janeiro, Brasilia

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En 1939 es invitado por el Gobernador de Belo Horizonte para realizar al borde del Lago Pampulha un casino y una iglesia, la de San Francisco, con frescos de Portinari, que fue enormemente polémica dentro del ámbito religioso pero al mismo tiempo le procuró una enorme reputación en su país.

 

 

 

 

La iglesia nos muestra ya algunas de las características que serán constantes en su obra. El uso del hormigón como material expresivo, las formas orgánicas con sentido tanto estético como estructural, el uso de laminas de hormigón armado siguiendo figuras geométricas, etc. Es pues una interpretación plástica muy brillante del propio Le Corbusier y de ingenieros del hormigón, como el español Torroja y el italiano Nervi. Un camino que seguirá por ejemplo el mejicano Feliz Candela y en otro sentido, pues sus láminas se conforman a través de las piezas cerámicas, el genial uruguayo Eladio Dieste.

Niemeyer incorpora también a su arquitectura gran parte del lenguaje corbuseriano, como el empleo de geometrías sencillas y potentes, el uso de laminas de control solar o brise-soleil, los edificios sobre pilotis, etc. Podemos decir incluso que habrá muchos puntos de contacto, y no solo estéticos, entre el encargo de Chandigarh de Le Corbusier y el de la nueva capital de Brasil, Brasilia, que acometerá Niemeyer junto a Costa.

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En 1945 ingresará en el Partido comunista brasileño, una militancia a la que será fiel toda su vida y que no le impedirá ser a la vez el arquitecto de la burguesía ilustrada brasileña. Y en 1952 realizará una obra profundamente inspiradora, su residencia de Estrada da Canoas, una obra maestra que lo emparenta ya con el propio Mies Van der Rohe y su casa Farnsworth. Es también invitado a colaborar en la reconstrucción de Berlín, junto a numerosos arquitectos de prestigio y colabora además con Le Corbusier en el proyecto del edificio de la ONU de Nueva York. 

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