Naturaleza de escombros y desechos: arquitectura y ecología redefiniendo el paisaje

Ante la acumulación desorbitada de vertidos y residuos urbanos, surgen nuevas propuestas arquitectónicas que unen restauración ambiental, intervención paisajística y ecología, transformando la topografía de desechos en nuevos paisajes sostenibles.

Naturaleza de escombros y desechos: arquitectura y ecología redefiniendo el paisajeVista aérea de Northala Fields Park. FoRM Associates

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Ante la acumulación desorbitada de vertidos y residuos urbanos, surgen nuevas propuestas arquitectónicas que unen restauración ambiental, intervención paisajística y ecología, transformando la topografía de desechos en nuevos paisajes sostenibles.

La película de animación WALL-E (Dir.: Andrew Stanton. Pixar Animation Studios, 2008) resulta premonitoria. En un planeta Tierra abandonado por los humanos, un robot habita una topografía conformada por la acumulación de basura.

Fotograma de la película WALL-E. Pixar Animation Studios

Como en la mayoría de los casos, la realidad supera a la ficción, puesto que eso es, precisamente, lo que sucedía en un barrio de Medellín (Colombia). La acumulación de desechos y basuras había conformado lo que se conoce como el Morro de Moravia, una montaña artificial donde habitaban numerosas familias.

 

 

Gracias a un proyecto de regeneración, se ha procedido a su restauración ambiental y la recuperación urbana de la zona, llevando a cabo la reubicación ciudadana y una importante labor social. El programa se ha complementado con la formación profesional de los vecinos y la creación de cooperativas, todo ello vinculado con los trabajos de jardinería y mantenimiento.

Morro de Moravia. Imagen: Alcaldía de Medellín

La transformación de vertederos de desechos en verdaderas topografías tiene antecedentes en la Antigüedad, como el célebre monte Testaccio (s. I-III d.C.), en la ciudad de Roma. La arquitectura moderna encuentra en Le Corbusier otro ejemplo significativo en el empleo de lo que el maestro denominaba como montagnes artificielles, o collines artificielles.

Este concepto puede entenderse desde dos puntos de vista. El primero está relacionado con el paisajismo y la arquitectura del paisaje. Es decir, la intervención en el medio natural para crear una naturaleza domesticada, racionalizada. La creación de un paisaje nuevo o la modificación del existente, para hacerlo más humano, sería el objetivo final de la creación de estas montañas artificiales.

Para Le Corbusier, además, la acción generadora de estas colinas presenta cierto carácter ecológico. Sus montañas artificiales se conforman con las tierras sacadas durante las excavaciones, o aquellas tierras de desecho obtenidas tras los trazados de viales y carreteras. El ejemplo paradigmático puede ser la urbanización de Chandigarh (India). Ante la inmensidad de la naturaleza del Punjab, una enorme llanura con el Himalaya de fondo, se necesita humanizar el entorno donde se implantan los nuevos edificios. Las tierras sacadas de los movimientos y adaptaciones del terreno se amontonan formando picos aislados, colinas en medio del llano, que alcanzan unas pendientes entre 35 y 45º.

Maqueta de Chandigarh. Imagen: Fondation Le Corbusier

En sus laderas, Le Corbusier propone plantar árboles y arbustos, que tapicen el suelo ante las fuertes lluvias estacionales. Esas masas verdes, dispuestas entre los edificios de hormigón, acotan espacios, protegen vistas y cierran perspectivas. Su ubicación es materia de estudio, y su emplazamiento viene detallado en los planos de la urbanización. La inhospitalidad del terreno se dulcifica con esta naturaleza controlada.

El uso de material de desecho en la erección de las montañas artificiales puede relacionarse con el empleo de los escombros y los restos de las ruinas en las reconstrucciones emprendidas tras la Segunda Guerra Mundial, donde al carácter simbólico y conservación de la memoria, se unen connotaciones prácticas y económicas, así como, intenciones ecológicas.

Peter y Allison Smithson recurren, también, a la colina artificial para introducir un poco de naturaleza humanizada en un entorno deshumanizado. En su proyecto de viviendas para Robin Hood Gardens (1966-1972), concentran la edificación en los laterales de la parcela, emplazada en una zona de intenso tráfico.

Los propios edificios resguardan el espacio central creado entre ellos, donde se levantan unas montañas artificiales, introduciendo un trocito de naturaleza frente a todos los balcones de las viviendas. Los montículos se alzan sobre los escombros de los derribos y las tierras de la excavación, en una operación barata, pero efectiva. En planta, las colinas artificiales se representan completamente circulares, sin querer ocultar su artificialidad.

Otros paisajes conformados mediante desechos pueden ser el monte Corona, en Flushing Meadows (Nueva York), debido a la acumulación de ceniza de carbón y basuras, o la topografía de escombros del Parque Olímpico de Múnich (Behnisch & Partners, junto a Günther Grzimek).

Importantes actuaciones de las últimas décadas han buscado la recuperación de antiguos vertederos, como nuevos espacios verdes, gracias a su recuperación ambiental. Se pueden destacar las intervenciones en Fresh Kills, Nueva York (de Fields Operations); el vertedero de Jinkou, en Wuhan (China); la montaña de basura de Hiriya, en Tel Aviv (Israel), recuperada gracias al proyecto de Latz+Partner y Moria Sekely; Northala Fields Park, cerca de Londres, de FoRM Associates; y en el caso español, el vertedero de la China, en el parque lineal del Manzanares en Madrid (obra del taller de Ricardo Bofill), y el vertedero de El Garraf (Barcelona), con proyecto de de Batlle i Roig.

Montaña Hiriya, Tel Aviv. Imagen: Latz+Partner

Mucho más pesimista es el grupo Archizoom, en su propuesta “Artificial hills on a flat city”. La propuesta, cercana al paroxismo, sirve de crítica a la ciudad extensiva de baja densidad. Sobre una superficie plana, donde la naturaleza ha debido modificarse, poco a poco, hasta desaparecer en lo que constituye un plano continuo, todo el terreno se ha colmatado de viviendas unifamiliares con pequeño jardín. La exclusión de la naturaleza del hábitat humano genera la reacción del grupo.

Artificial hills on a flat city. Archizoom

Se plantea el esponjamiento de la ciudad arrasando áreas enteras de viviendas para levantar, en su lugar, unas montañas artificiales con sus escombros, en una acción desesperada de introducir de nuevo el elemento natural en el interior de la ciudad. Las formas de las montañas, puntiagudas y escarpadas, las hacen inaccesibles. La naturaleza reimplantada, dolida, nos da la espalda.

http://www.unescosost.org

https://www.nycgovparks.org

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