Una tragicomedia de 42.195 metros

La Maratón del Arquitecto

Si es domingo por la mañana y está Usted leyendo estas líneas (cosa de la cual le somos tremendamente agradecidos) es muy probable que, mientras tanto, el arquitecto autor de este artículo, esté corriendo la Maratón de Valencia. Claramente no es una noticia relevante, pero, a pesar de que dicen que los arquitectos somos muy egocéntricos (¿será verdad?) no se trata tanto de hablar de mí y de mi desafío a los 42.195 metros… hay más.

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Si es domingo por la mañana y está Usted leyendo estas líneas (cosa de la cual le somos tremendamente agradecidos) es muy probable que, mientras tanto, el arquitecto autor de este artículo, esté corriendo la Maratón de Valencia. Claramente no es una noticia relevante, pero, a pesar de que dicen que los arquitectos somos muy egocéntricos (¿será verdad?) no se trata tanto de hablar de mí y de mi desafío a los 42.195 metros… hay más.

En este deporte de correr como locos, que está tan de moda, los arquitectos nos encontramos como peces en el agua y eso que, en gran mayoría, ya no somos lo que se dice “unos chavales”.  La gente te pregunta: “ ¿Cómo lo haces para correr más de  3 horas?”

Bueno, hay que entrenar… pero ¿acaso los arquitectos, en nuestra profesión,  no estamos corriendo, constantemente, una maratón?

Vamos a verlo.

Maratón, Valencia, Calatrava, Ferrer Obanos, Miguel Colomina, Juan Añon, Calle de la Reina, Parque de ViverosPara poderse presentar a la línea de salida, hay que estudiar un mínimo de seis años. La carrera es difícil y llena de obstáculos: antes te pasabas horas y horas, (casi todas de noche) dejándote los codos en la mesa de dibujo, ahora, que no se si será peor, se dejan la vista en las pantallas; hay que estar de pie en la Plaza de la Virgen haciendo dibujos a mano alzada y aguantando la mirada curiosa de los turistas;  hay que entrar en las gracias de los profesores, pero sin ser pelotas; hay que  gastarse un dineral para hacer maquetas o comprarse un portátil, y, por último, hay que derrotar al “monstruo final”, llamado PFC o “proyecto final de carrera”, que, si no te mata, te deja, por fin, tu soñado Título.

 

Maratón, Valencia, Calatrava, Ferrer Obanos, Miguel Colomina, Juan Añon, Calle de la Reina, Parque de ViverosKm 0, “El Palau de les Arts, Reina Sofia”, obra de Santiago Calatrava, nuestro arquitecto valenciano admirado en el mundo entero.

Hoy, a las 9,00, salimos.

Desde el impresionante marco de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, 13.000 corredores en la Maratón Trinidad Alfonso de Valencia.

Mañana, también a las 9,00, abriremos despachos.

Desde toda clase de bajos,  pisos y polígonos industriales, 60.000 arquitectos colegiados en toda España.

 

 

Maratón, Valencia, Calatrava, Ferrer Obanos, Miguel Colomina, Juan Añon, Calle de la Reina, Parque de ViverosKm 5, La Ciudad de la Innovación, arquitecto Luis Manuel Ferrer Obanos,  uno ya entra en calor.

Has tenido que fundir los ahorros familiares para montarte un pequeño estudio en un piso prestado por la tía Guadalupe, o te has juntado con unos colegas y has empezado con entusiasmo el enésimo despacho multidisciplinar, donde todos los muebles son de Ikea y, no obstante, ha quedado francamente bien.

Ahora a esperar clientes.

 

Maratón, Valencia, Calatrava, Ferrer Obanos, Miguel Colomina, Juan Añon, Calle de la Reina, Parque de ViverosKm 10, Confederación hidrográfica del Júcar, arquitecto Miguel Colomina, primer avituallamiento, un poco de agua.

Ya vienen! Los he visto! Han aparcado aquí en frente! Son los primeros clientes! Bien!! Normalmente es una pareja que te dice que le gustaría hacerse una casa “como la de Cristiano, en Madrid”, que han visto en Vanity Fair, pero que “no tienen mucho presupuesto” y  de momento,  pensaban encargarte la reforma de la cocina de su piso de la calle Pescadores,” ¿no me saldrás más caro que mi primo Juan que es aparejador, verdad  chico?”.

 

 

 

Maratón, Valencia, Calatrava, Ferrer Obanos, Miguel Colomina, Juan Añon, Calle de la Reina, Parque de ViverosKm 15, Jardines del Real-Viveros, se empieza a sudar.

Claro, que te creías….primero hay que colegiarse y pagar la correspondiente cuota, pero, ya verás, luego todas son ventajas…¡Ojo que hay dos colegios!… sí, el Territorial y el Autonómico… ah, no me pregunte porqué, pero es así… y que no se te olvide el seguro profesional, que sí, es verdad, es “carete”, pero… ¿acaso tiene precio dormir tranquilo?

 

 

 

 

Maratón, Valencia, Calatrava, Ferrer Obanos, Miguel Colomina, Juan Añon, Calle de la Reina, Parque de ViverosKm 21, Calle La Reina, mitad de camino, esto es largo.

Sé que es “solo” un proyecto de una casita unifamiliar con cocinas-salón-comedor, baño y dos dormitorios, pero la normativa hay que cumplirla, faltaría más. Bueno, para empezar te aconsejo la Obra Maestra de la Normativa española: el Código Técnico de la Edificación, o CTE , como le llaman los amigos…como envergadura es más o menos como el Quijote en su versión antigua, solo que este último es mucho más fácil de entender. Total… serán unas 350 páginas de memoria justificativa, más o menos lo que pesa una bovedilla. Acuérdate de todas las demás normativas nacionales, autonómicas y locales…si, lo sé, que a veces son contradictorias, pero es lo bonito de nuestra profesión… que se ha de utilizar la fantasía.

¿Te has acordado del Pliego de Condiciones, la Medición y el Presupuesto? Aquí va Estudio de Seguridad y Salud, claro, y Control de Calidad. Ya sabrás que ahora, para cualquier vivienda, es necesario el Certificado de Eficiencia Energética, pero no te preocupes, “esto te lo explico yo en dos tardes”.

Desgraciadamente, en esta zona, también hay que pedir un permiso a AESA, en Madrid, que tarda un par de meses, por el tema del tráfico aéreo… porque aunque te resulte extraño, tu casita podria disturbar el vuelo Paris-Los Ángeles. Yo lo digo siempre: la seguridad nunca es demasiada.

Lo visas y lo vuelves a visar corrigiendo los reparos del Colegio (¿te vas dando cuenta que es indispensable?), te haces dos o tres copias y las metes por el registro de entrada del Ayuntamiento. ¿Qué cuánto puede tardar la Licencia? ¡Jajaja!...ufff… si dependiera de mi…pero es que tenemos mucha faena y somos pocos. Pero mira, chico, si quieres te doy cita con el Arquitecto municipal (ese sí que es un arquitecto listo) para dentro de una tres semanas, le comentas el tema y a ver si te lo puede agilizar.

No hoy no está, está de cursillo.

 

Maratón, Valencia, Calatrava, Ferrer Obanos, Miguel Colomina, Juan Añon, Calle de la Reina, Parque de ViverosKm 35, Ciudad Administrativa, arquitecto Juan Añon.  Este es el temido “muro”. Solo los valientes pasan de aquí.

La obra. Qué bonita es.

Con una espera media de dos/ tres meses, corrección de los reparos y una o dos audiencias con el arquitecto municipal por fin te has ganado la Licencia de Obra. A lo largo del proceso has firmado un medio centenar de certificados que te harán responsable, el día de mañana y delante de un Juez, de casi todo lo acontecido en Occidente en los siglos XX y XXI, pero tu tranquillo, hay un seguro que te protege como si fueras su hijo.

Todavía te esperan cuestas.

Encontrar el constructor bueno, bonito y barato con una selección que te supone varias reuniones hasta las 10 de la noche para discutir el precio del yeso. Conseguir que la pareja que te ha encargado la casita no divorcie a pesar de los meses y meses de discusión de si ducha o bañera, con lloros y acusaciones cruzadas (salen trapos sucios que ni en el psicólogo).  No matar a su simpática criatura que, durante las mismas reuniones,  ha destruido tu preciada colección de Faber-Castell ,  regalado tu padre, que tenías como reliquia. 

Si superas estas pequeñas dificultades puedes, finalmente, pisar la Obra.

Tus ojos miran con emoción los operarios que montan la grúa (el hecho que ya se hayan quitado el cinturon y el casco te provoca un ligero espasmo) y tus pulmones se llenan del agradable polvo de cemento.

Ahora solo tienes que rezar que no venga la “gota fría” mientras estás en cimentación, que la cuadrilla de obreros no se te plante porque llevan dos semanas sin cobrar, que al hormigón no le salgan coqueras, que el electricista no clave los enchufes donde no toca y otras medio centenar de incidencias más.

Un buen día, los dueños de la casa, visitando la obra, te preguntarán “¿sería muy complicado cambiar de sitio el salón?” y delante  de tu cara de desconcierto ella se pondrá a llorar diciendo que “no puede más”. Afortunadamente la semana siguiente llegará, expresamente desde Italia,  la cenefa de la cocina con dibujos de cervatillos bailando, que te impusieron como innegociable, y la armonía volverá a reinar.

 

Km 42,195, Ciudad de las Artes y de las Ciencias, arquitecto Santiago Calatrava, por fin.

Si has llegado hasta aquí, la verdad, te lo has ganado. Una gran satisfacción. Ahora todas son  palmaditas en la espalda, sonrisas y felicitaciones. La casa ha quedado muy bien, obviando las cenefas. Los dueños están encantados con tu trabajo, te prometen amistad eterna y quieren que vayas a estrenar la casa en una cena junto a tu señora… del cobrar ya hablaremos, no lo estropees justo ahora.

 

Saludas, te vas, pero antes de meterte en el coche te entretienes y das una última miradita a la casa, como cuando se despide un hijo que se va de viaje, abrígate bien, utiliza los paneles solares si hace falta.

 

Y es que, a pesar de toda la fatiga, cuando terminas una obra, pasa lo mismo que cuando terminas una maratón…enseguida estás pensando en la siguiente.

 

Si han Ustedes aguantado leyendo hasta aquí, también han tenido su maratón y se merecen mis felicitaciones.

 

© Santiago Calatrava, Arquitecto

© Luis Manuel Ferrer Obanos, Arquitecto

© Miguel Colomina, Arquitecto

© Juan Añon, Arquitecto

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4 Comentarios
Imagen de Anónimo
La Maratón del Arquitecto

Muy bueno!!!! Me encanta el paralelismo!!!! Que poco valoran nuestro trabajo y a pesar de todo que bonito es!!!

Imagen de mbusca
La Maratón del Arquitecto

Gracias Pedro. Al final he tenido muchos problemas para terminar mi maraton, ya que he sufrido calambres desde el km 37, pero, justo como en la Obra, no hay que rendirse, y terminé en 3h45'.

Imagen de Anónimo
La Maratón del Arquitecto

Está muy bien el paralelismo, que si me lo permites voy a completarlo un poquito más. No pocas veces no acaba todo una vez traspasada la línea de meta, ya que la carrera nos puede haber producido lesiones de mayor o menor grado pero que seguro afectaran a nuestro ritmo de entrenamiento y preparación para futuras carreras, sean un maratón o simplemente una carrera de barrio (certificados de eficiencia energética, cédulas de habitabilidad, reformas de baño,....). Es decir, te llega una demanda por humedades, a menudo provocadas por condensación, ya que el propietario tiende la ropa húmeda en una habitación, en la cual no se abre nunca la ventana, no sea que entre frío, y ya de paso por grietas (que no pequeñas fisuras en el yeso), y si está asesorado por un abogado picapleitos y un técnico poco escrupuloso, vamos listos. Y es aquí, donde comienza el calvario de la maratón realizada, te vuelves loco repasando el proyecto y la obra ejecutada, discutes con el abogado del seguro que tiene su propia estrategia de defensa, explicas al juez el origen de los problemas en el edificio (que no entiende ni una palabra), y al final sentencia: el seguro del arquitecto y el del aparejador pagan el coste de las reparaciones en el edificio, ya que la constructora ha desaparecido del mapa. Pagar un poco más de seguro de responsabilidad civil, y a seguir disfrutando de la profesión.

Imagen de mbusca
La Maratón del Arquitecto

Tienes toda la razon Mikel, en efecto hay cierta costumbre a demandar los arquitectos sabiendo que los jueces tiene facilidad en condenar, dado que "hay un seguro que paga".

Gracias por tu aportacion.

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