ARQUITECTURA SOSTENIBLE

“La Casa del Caracol”: educación, sostenibilidad y encuentro

El edificio de Preescolar “La Casa del Caracol” está ubicado en la Isla Pedro González, del Archipiélago de las Perlas en Panamá. Se buscó una solución alternativa, creativa y funcional que mejorase las condiciones de habitabilidad de la comunidad y su territorio, para ello se intervino colectivamente con trabajo interdisciplinario. El resultado un espacio encantador de encuentro sociocultural.

“La Casa del Caracol”: educación, sostenibilidad y encuentro© Corporación Hábitat sin Fronteras / Bahareque Arquitectura

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El edificio de Preescolar “La Casa del Caracol” está ubicado en la Isla Pedro González, del Archipiélago de las Perlas en Panamá. Se buscó una solución alternativa, creativa y funcional que mejorase las condiciones de habitabilidad de la comunidad y su territorio, para ello se intervino colectivamente con trabajo interdisciplinario. El resultado un espacio encantador de encuentro sociocultural.




Toda la estructura apoya sobre una columna central, de ésta parten las vigas de madera que apoyan a su vez en las columnas periféricas que forman la espiral de la cubierta. La construcción adopta la forma de un caracol, que es la que los propios niños escogieron y por eso bautizaron como “La Casa del Caracol”.



Las extremas condiciones de temperatura y humedad llevaron a los arquitectos, Mauricio Castaño Giraldo y Giovanni Prest de la Corporación Hábitat sin Fronteras, a diseñar un cerramiento particular, para la construcción de éste se utilizaron 3500 piezas de madera, dispuestas de manera que permitiesen la circulación de aire y la entrada de luz natural. Estas piezas se colocaron alternas en 11 capas de espesor, impidiendo así que el agua penetrase.







El complejo educativo se construyó empleando la menor cantidad posible de materiales provenientes del continente, tan sólo el hierro y el cemento necesarios para la cimentación. No se talaron árboles, para la estructura se recuperaron árboles caídos, que se emplearon como columnas, con su forma natural, o se transformaron en piezas de cerramiento o vigas.





El edificio fue construido por los propios habitantes, para ello se potenciaron las destrezas y habilidades de los mismo, consiguiendo que desarrollasen un fuerte sentimiento de pertenencia y con ello de mantenimiento del mismo a lo largo del tiempo. Además estas capacidades aprendidas abrieron nuevas perspectivas para la construcción de sus propias viviendas.





Se trabajó a partir de fichas técnicas que se desarrollaron explícitamente para el proyecto, de este modo los habitantes no formados en construcción pudieron comprender todo el proceso de ensamble.



Se consiguió un proyecto sostenible tanto ambiental como económicamente. Con el aprovechamiento de materiales locales y el trabajo con las fichas constructivas, la población visualizó nuevas opciones para sus construcciones futuras, reevaluando el concepto de construcciones alternativas, la importancia de la participación y la solidaridad.







© Imágenes Corporación Hábitat sin Fronteras / Bahareque Arquitectura

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