REFLEXIÓN SOBRE ARQUITECTURA

La Arquitectura como reflejo de una época: dónde estamos?

Confusión, esa es la palabra de moda en la arquitectura de los últimos tiempos: ¿Eclecticismo? ¿Globalización? ¿Subjetivismo?  ¿Cómo juzgamos hoy la arquitectura? ¿Cuáles son los criterios que empleamos para valorar la obra arquitectónica? 

La Arquitectura como reflejo de una época: dónde estamos?Edificio del Auditorio de Tenerife, Santiago Calatrava

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Confusión, esa es la palabra de moda en la arquitectura de los últimos tiempos: ¿Eclecticismo? ¿Globalización? ¿Subjetivismo?  ¿Cómo juzgamos hoy la arquitectura? ¿Cuáles son los criterios que empleamos para valorar la obra arquitectónica? 

Parece que ya no hay certezas, que los axiomas y simplificaciones ya no nos valen, que la forma caprichosa, el delirio formal, la búsqueda del impactante choque visual es lo único que nos eleva de la mediocridad ¿Que nos está pasando? ¿Podemos objetivar valores en nuestro trabajo que puedan ser cualificados y transmitidos?... o simplemente se trata de sorprender con geometrías audaces que desafían la gravedad, capaces de conseguir que el público gire la cabeza y diga: ¡Caray, que original…lo nunca visto!

Arquitectura, época, reflexión, eclecticismo, arquitectos.

MUSEO GUGGENHEIM DE BILBAO DE FRANK GHERY

Pero contextualicemos lo que nos está pasando y entenderemos mejor el fenómeno de la nueva arquitectura.

Decía Ortega y Gasset en su estupendo libro “El Tema de nuestro tiempo” que la humanidad, de forma cíclica, pasa por tres periodos sucesivos: el tiempo de la tradición, el de la Razón y las utopías, y finalmente el tiempo de plenitud que alumbra la inmediata decadencia.

La arquitectura de la tradición, la basada en la experiencia colectiva transmitida de generación en generación, sería aquella que carece de autor, o si lo tiene no es relevante, pues la obra no es individual sino colectiva. No solo la arquitectura vernácula primitiva o rural pertenece a esta división cíclica; la arquitectura medieval lo es también, como expresión clara de una época tradicional, mística e irracional.

arquitectura medioeval

ARQUITECTURAS SIN AUTOR:   LA CABAÑA VERNACULA                               LA CIUDAD MEDIEVAL

No lo son sin duda las arquitecturas clásicas griegas y romanas, que acontecen ya en épocas maduras de ambas culturas, pasados los siglos oscuros de la tradición; hablamos del siglo VII ac en el caso de Grecia y en el II ac de la historia de Roma. Es entonces cuando el individuo toma la palabra y cuestiona el sistema heredado y busca una utopía, una nueva forma de gobierno. Son por lo tanto épocas revolucionarias, en las que prima la razón y surge el artista que inventa y desarrolla unos cánones que pretenden ser ideales.

Ocurre lo mismo en los tiempos del Renacimiento, que suceden al medievo tradicional, colectivo y oscuro. Es entonces cuando vuelve el autor, el artista individual  que recupera ese mismo racionalismo utópico, que pretende estar basado en normas de belleza eternas y universales. Parece que siempre es así la secuencia: a épocas oscuras y colectivas basadas en la tradición le suceden periodos revolucionarios donde el individuo aparece, saca la cabeza  e intenta crear modelos, normas…etc. Irremediablemente este esplendoroso renacer de la razón termina en una nueva decadencia.

arquitectura clasica

PARTENON                                                                                      VILLA ROTONDA DE PALLADIO

La historia de Occidente nos muestra que desde el siglo XV hasta nuestros días asistimos a un largo periodo revolucionario, que intenta buscar a través de la razón, de la mente humana, un nuevo sistema de organización social más justo y un conocimiento basado en la ciencia, en lo que nos  aparece más objetivo y universal.  Lo que empieza en Galileo, sigue en Newton, en Descartes, Rousseau o incluso en Marx. Un largo camino de revoluciones que nos traen hasta aquí. Se podría resumir en una frase: la búsqueda de la certidumbre objetivable.

La arquitectura residencial más modesta ha continuado durante estos últimos cinco siglos  siendo tradicional y anónima, hasta la llegada del  movimiento moderno; sin embargo, la arquitectura pública, palaciega y monumental ha estado siempre basada en cánones más o menos rígidos y universales; ha sido pues una arquitectura de autor, racional y utópica, en la medida en la que ha buscado la belleza en los dictados de la razón, en las leyes matemáticas de la armonía y no a través de lo aprendido en la tradición. Da igual si hablamos del barroco, del neoclasicismo, del romanticismo, del art nouveau o del modernismo.

Ese discurrir paralelo de las dos arquitecturas, la de la tradición y la racional o de autor,  que apreciamos en todo el periodo revolucionario racionalista desde el Renacimiento hasta nuestros días, se rompe claramente cuando culmina la era industrial y la elite burguesa, que ha sustituido a la aristocracia feudal, tiene que dejar paso obligado a nuestra sociedad de masas, la sociedad democrática actual. Entonces surge el Movimiento moderno, la máxima expresión del tiempo revolucionario. El escenario se llena de precursores, de visionarios, de artistas que entienden que ha llegado un periodo nuevo, el de la seriación y producción industrial, el de los nuevos materiales como el acero, el hormigón y el vidrio…un nuevo tiempo marcado también por el automóvil y los nuevos medios de transporte. Coincide con el advenimiento de un nuevo sujeto histórico que se manifiesta a través de la democracia parlamentaria o de los soviets; hablamos de las masas, que son a la postre las destinatarias del nuevo diseño

Es el tiempo de la Bauhaus y de los grandes utópicos modernos: Adolf Loos, Gropius, Le Corbusier, Wright, Taut, Sant’Elia,Tatlin…

arquitectura moderna

ESCUELA DE LA BAUHAUS                                                L’UNITÉ D’HABITATION A MARSEILLE

Todo es diseño: un exprimidor, un coche, el edificio, la ciudad…Y se busca con una sinceridad casi ascética la verdad de la forma, aquella que sirve, que no es gratuita ni caprichosa, que no despilfarra material. Se sustituye entonces la moral arquitectónica basada en el cumplimiento del canon clásico, que era el parámetro racional de los cuatro siglos anteriores, por el de la verdad funcional, la que es útil, la que responde mejor a los  nuevos procesos productivos industriales, y  por supuesto, la que está al servicio del pueblo. Es un periodo en el que nos atrevemos a juzgar con parámetros racionales y morales la arquitectura, en el que creemos poder graduar su bondad, su corrección, su cercanía a la perfección.

Todo aquello acabó en los años ochenta del siglo XX, con el fin de la época revolucionaria, racionalista y utópica; en ese instante, que anticipa ya la caída del comunismo, la arquitectura evoluciona a la par que el  pensamiento occidental y entra en una nueva era de eclecticismo, relativismo y en un largo y lento camino hacia la decadencia.

Algunos autores sugieren que este cambio de mentalidad, este tiempo de incertidumbre, en el que se empieza a comprender que la verdad absoluta no existe, sino que es la suma de las verdades absolutas de cada espectador en cada lugar del espacio- tiempo, son una derivada irremediable de la complejidad introducida por la Teoría de la relatividad de Einstein, que por fin estalla en nuestras mentes occidentales con algunas décadas de retraso.

 Recordemos como ocurrió en la arquitectura.

Los primeros que cuestionaron el Movimiento moderno fueron los simbolistas, los que buscaban el significado complejo de las formas más allá de ellas mismas, como Venturi; ellos denunciaron la simplicidad empobrecedora del racionalismo purista, dudaron de que las formas fueran neutrales, carentes de mensaje semántico. Luego vino el post modernismo que sugirió una especie de vuelta a la ciudad premoderna, la creada por la tradición anónima, la preindustrial en suma. Eran los nostálgicos románticos como Rossi o Krier, que abominaban del optimismo regenerador del Movimiento Moderno y de sus consecuencias dramáticas, en forma de barrios obreros, destrucción de los centros históricos, ciudades basadas en los CIAM, etc. Es decir, denunciaron que el diseño se había puesto al servicio de los poderes capitalistas, aunque no vieron que el desastre urbano de la posguerra fue una resultante inevitable del acomodo de las masas en las nuevas metrópolis.

arquitectura post-moderna

VENTURI & RAUCH                                                                                      ROB KRIER

Aquello no funcionó porque era un movimiento regresivo, pero dio paso  a la nueva arquitectura, que se acopló a un tiempo sin objetivos ni utopías, sin normas ni valoraciones morales. Sin referencias, sin grandes maestros, la arquitectura entró de lleno en la era del consumo de imágenes, de la transmisión instantánea y global a través de los medios de comunicación masiva y de la Red. Ahora todo era virtual, no era ni siquiera necesario que la obra estuviera construida ¿Para qué?  Y entonces asumimos el nuevo parámetro valorativo: La buena arquitectura es aquella que tiene éxito. Ya no creemos en la arquitectura justificada, no debemos de demostrar valores extrínsecos ni coherencias que se expliquen con palabras. La obra se justifica así misma si es reconocida, admirada y valorada per se.

Sin normas, ni cánones ni patrones, se supone que los arquitectos hemos desarrollado un intuitivo sentido de la belleza geométrica que mamamos a través de nuestra formación. Hemos heredado el último de los lenguajes que el hombre ha inventado, el del Movimiento Moderno, pero lo hemos desvestido de su austeridad y pureza racionales y ahora jugamos frívolamente con él, retorciéndole a nuestra conveniencia, exprimiendo su jugo hasta el máximo.

Con esos mimbres reinventamos una y otra vez las formas heredadas de los modernos, generalmente sin más criterio que sorprender con una nueva combinación geométrica, epatar con una arriesgada disposición estructural que desafié la gravedad, maravillar con el uso combinado de materiales nuevos o tradicionales.

En fin que estamos instalados en un maravilloso periodo de plenitud barroca y decadente, valga la paradoja. Hacemos una arquitectura globalizada que de vez en cuando produce una obra maestra, casi de casualidad, pero sin ninguna aspiración ejemplarizante o moral. Vamos pues a remolque, sin rumbo y sin utopías. Es lo que toca.

Poco  a poco nuestro lenguaje se convertirá en tradicional, será asumido por la arquitectura más anónima y vulgar que la repetirá de forma colectiva. Sucederá así hasta que nos quedemos obsoletos y vuelva a surgir una generación que crea que lo que se hace en ese momento ya no es coherente con los tiempos nuevos, con los nuevos usos y con las nuevas formas de producir. Será en un futuro, cuando el ser humano busque de nuevo una utopía.

Mientras tanto disfrutemos, sin tomarnos demasiado en serio, pues en definitiva esto de la arquitectura, como la vida, es solo un juego.

arquitectura eclectica

ZAHA HADID                                                                      DUBAI      

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2 Comentarios
Imagen de Anónimo
La Arquitectura como reflejo de una época: dónde estamos?

Cuando se estaban empezando las obras del Gugenheim en Bilbao, tuve ocasión de seguirlas con una cierta frecuencia (el Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro está delante) y ya entonces lo califiqué como "arquiescultura¨, tratándose de un museo me parecía excelente que el edificio en si mismo fuera una escultura. Después, muchas ciudades han querido disponer de su propio icono arquitectónico para que las representara, y no siempre el resultado arquitectónico ha sido el deseado.
En cualquier caso, insisto, estamos ante obras de "arquiescultura" que no tienen porqué integrarse en el entorno, ni en el paisaje urbano, ni en la escala de este, se trata de elementos independientes que creo que no hay que valorarlos por sí mismos como edificios estrictamente, sino como iconos de una época de esplendor y una manifestación de "poder" que empieza a estar "demodé".

Imagen de Anónimo
La Arquitectura como reflejo de una época: dónde estamos?

Creo que es importante resaltar también la arquitectura comunista durante la guerra fría. Afortunadamente la arquitectura evoluciona de diferentes maneras pero aquellas mega construcciones escondidas por los partidos comunistas son dignas de mención. Os dejo un artículo sobre el Budludja, el "ovni" del partido comunista búlgaro escondido en las montañas. Desgraciadamente hoy está abandonado pero desde el punto de vista arquitectónico es una auténtica delicia. http://www.vero4travel.com/2015/05/buzludja-visitar-monumento-comunista-...

Saludos,
Jesús
Vero4travel

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