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Jugar con la arquitectura, My first Pritzker de Andrea Stinga

La arquitecta argentina Andrea Stinga recurre a la estética de los tradicionales juegos de construcción con piezas de madera, para montar un audiovisual donde muestra el listado de los ganadores del premio Pritzker y sus obras emblemáticas.

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La arquitecta argentina Andrea Stinga recurre a la estética de los tradicionales juegos de construcción con piezas de madera, para montar un audiovisual donde muestra el listado de los ganadores del premio Pritzker y sus obras emblemáticas.

 

 

Atraída por el diseño y la animación, Andrea Stinga emplea un estilo icónico de formas sintéticas para mostrar, a partir de diseños y audiovisuales, las obras más representativas de los principales arquitectos. En un primer proyecto, The ABC of Architects, recreó un abecedario representando cada letra por el apellido de un arquitecto muy conocido.


Fotografía de Andrea Stinga

En My first Pritzker, Andrea Stinga recurre a los juegos infantiles, las cajas de piezas de construcción de bloques de madera, para llevar a cabo el listado completo de los ganadores del premio Pritzker, desde su primer ganador en 1979, Philip Johnson, hasta llegar al último galardonado en el año 2018, Balkrishna Doshi.


Fotografía de Andrea Stinga

Con la dirección artística de Federico González, la estética icónica que emplea Andrea Stinga en el audiovisual permite reconocer los principales rasgos de la arquitectura representada. Junto al recuerdo de los juegos de construcción de la infancia, la propuesta presenta un carácter lúdico retando al espectador al reconocimiento de la imagen.


Fotografía de Andrea Stinga

 

La interrelación entre el mundo de los niños y la arquitectura es evidente en el proyecto de espacios destinados a usuarios infantiles y, especialmente, en el diseño de mobiliario infantil (por ejemplo, Terragni, Breuer o Charles y Ray Eames).

La consideración del juego como una herramienta formativa y, a la vez, determinante para la configuración de la personalidad y el futuro profesional del niño, ha sido ampliamente analizada por la pedagogía. Desde sus planteamientos iniciales, los programas educativos consideraron a la arquitectura como un elemento destacado dentro de las estrategias docentes, desarrollando juegos vinculados con la profesión, desde libros de recortes a bloques arquitectónicos de construcción, muy populares durante la época victoriana.


Fotografía de Mike Basher

Las cajas de arquitectura daban respuesta al carácter creativo y constructivo del niño, y ayudaban en el aprendizaje de las matemáticas y la geometría. Friedrich Wilhelm August Fröbel (1782-1852), inventor del Kindergarten, las desarrolló bajo el nombre de dones, en oposición a ocupaciones. Mientras que los dones conservan intactas las piezas y elementos al final del juego, en las ocupaciones el material manipulado queda transformado. El éxito de estos dones o cajas de juegos geométricos queda patente al ser comercializados en la actualidad.


Fotografía de SINA Spielzeug GmbH

La modernidad introdujo el juego dentro del arte, l’art pour l’art, y las vanguardias lo asumieron como un paradigma a explotar. Un ejemplo sería el ballet de Claude Debussy, La Boîte à Joujoux (1913), las muñecas y los “juegos libres” de Alma Siedhoff-Buscher, las marionetas de Sophie Taeuber-Arp o los juguetes producidos en la Bauhaus. Para la Wiener Werkstätte, Josef Hoffmann diseñó en 1920 posiblemente el primer juego de construcción moderno, denominado Fabrik.


Fotografía de Centre Canadien d'Architecture CCA

En el caso del expresionista Hermann Finsterlin, su Juego de estilos (1922) recurre a nueve tipos arquitectónicos fácilmente identificables. Se trata de pequeñas maquetas, reducciones de modelos míticos sacados de la historia de la arquitectura.


Fotografía de Graphische Sammlung, Staatsgalerie Stuttgart

Recurriendo, también a referencias históricas, el artista austriaco Franz von Zülow crea ciudades recortables a partir de una técnica de impresión de papel cortado que patentó en 1907, caracterizada por sus contornos negros y superficies de colores vivos.


Fotografía de Österreichisches Museum für angewandte Kunst MAK

Los miembros de la Bauhaus también desarrollaron juegos de construcción, como el diseñado en 1922 por Eberhard Schrammen, destacando las piezas individualizadas de Lyonel Feininger, como casitas, árboles y figuras con las que podían crearse todo tipo de paisajes o ciudades de juguete, impregnados de un aire expresionista.


Fotografía de Moeller Fine Art

Una figura destacada dentro de la producción de juguetes es el diseñador de origen checo Ladislav Sutnar. Ya en 1925, fue premiado por un juego de piezas de construcción presentado en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París. Sus elementos y piezas arquitectónicas para combinar son formas geométricas sencillas, sin apenas detalles, pintados con colores planos, que recuerdan la estética neoplasticista.

Instalado a partir de 1939 en Estados Unidos, Sutnar siguió desarrollando juegos de construcción, como Build the Town (iniciado en 1940), llegando a fundar su propia empresa Useful Objects. Posteriormente, su obra se centraría en la comunicación visual y la publicidad.


Fotografía de The Museum of Modern Art, New York

Dentro de la producción del uruguayo Joaquín Torres-García, los juguetes fueron un capítulo muy importante, llegando a crear su propia marca Aladdin Toys. En sus catálogos muestra las piezas de construcción tal como aparecían en la caja, junto a una representación de posibles combinaciones. El carácter lúdico se mezcla con el educativo, haciendo que los juegos de construcción se transformen en abecedarios o numerarios.


Fotografía de Catálogo Razonado Joaquín Torres-García

En el caso del diseñador suizo Antonio Vitali, sus juguetes se caracterizaron por estar hechos a mano, ser de madera y tener formas redondeadas. Gracias a la empresa norteamericana Creative Playthings, sus diseños se emplearon para la producción en serie. De forma muy original, el juego de construcción amplía su escala para convertirse en piezas constructivas de grandes dimensiones, donde el niño no imagina arquitecturas sino que directamente las construye.

En la actualidad, la empresa danesa LEGO comercializa la colección denominada Architecture, dedicada a las grandes obras arquitectónicas, o la colección Skyline, donde se reproducen míticos espacios urbanos. A partir de bloques de plástico que se pueden interconectar, LEGO busca retrotraer al adulto hasta su infancia, ofreciendo un juego de reproducción de arquitecturas donde el juguete se transmuta en elemento decorativo.


Fotografía de LEGO

Fotografías de Andrea Stinga, Mike Basher, SINA, CCA, Staatsgalerie, MAK, Moeller Fine Art, MOMA, Catálogo Razonado Joaquín Torres-García y LEGO

https://www.ombuarchitecture.org/

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