GRANDES MAESTROS

Introduciendo la arquitectura moderna en Marruecos: Jean-François Zevaco

Desde el ambiente cosmopolita de Casablanca y el Protectorado francés de posguerra, Jean-François Zevaco, pionero en la introducción de la arquitectura moderna en Marruecos, desarrolló una obra brutalista de gran calidad y formas poéticas.

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Desde el ambiente cosmopolita de Casablanca y el Protectorado francés de posguerra, Jean-François Zevaco, pionero en la introducción de la arquitectura moderna en Marruecos, desarrolló una obra brutalista de gran calidad y formas poéticas.

Aunque de origen francés, Jean-François Zevaco (1916-2003) nació en Casablanca (Marruecos), ciudad a la que regresó después de estudiar en la Escuela de Bellas Artes de París. Tras colaborar en el despacho de Marius Germinal Boyer (1885-1947), inicia su carrera como arquitecto asociado, en un primer momento con Paolo Messina.

En un ambiente social más próspero que en la Europa de posguerra, Zevaco pudo desarrollar una arquitectura comprometida con la modernidad, permeable a las influencias internacionales (Wright, Niemeyer o la estética brutalista de Le Corbusier) y adaptada a los condicionantes de la cultura marroquí. Su primera obra, la Villa Suissa (1947), fue un impacto en el distrito de Anfa, en Casablanca.

Realizada para un adinerado promotor inmobiliario judío, el prisma de la casa parece expandirse gracias a las terrazas voladas de la planta alta, cuyas formas curvadas y encuentros agudos se convirtieron en un reclamo vanguardista. El interior cuenta con elementos decorativos realizados por el prestigioso taller Vincent Timsit. Recientemente restaurada, actualmente funciona como restaurante.


Fotografía de Andy Martin Architecture

Recurriendo al hormigón como un material dotado de características escultóricas, y teniendo presente el ejemplo de la arquitectura brasileña contemporánea, Zevaco, junto a Domenico Basciano y Paolo Messina, proyectaron la terminal de Tit Mellil (1953) de formas onduladas y sinuosas.

Con un carácter más arriesgado y unas formas más contundentes, el centro de rehabilitación (1953-1960) de Tit Mellil se convirtió en un icono de la arquitectura marroquí de los años cincuenta, actualmente abandonado. Sus formas alargadas y puntiagudas muestran las posibilidades expresivas del hormigón.


Fotografías de Mamma

Asimilando la lección corbusieriana, la estética brutalista será un nuevo punto de experimentación formal, en obras donde se combina con un importante sustrato local. Un ejemplo significativo es la clínica construida, en 1956, en Ben Slimane.

Tras la independencia de Marruecos, Zevaco no abandonó el país, consiguiendo la aceptación de la modernidad, por parte de la administración, en todo tipo de obras civiles. La fusión de influencias internacionales y su adaptación a los condicionantes marroquíes dió como resultado una obra distintiva y personal. Todo esto se muestra claramente en el Juzgado de Ben Ahmed (1958).

Las piezas arquitectónicas se desarrollan alrededor de un vacío central en planta baja. Parte de la edificación se levanta sobre soportes esculturales, dejando un gran espacio exterior a cubierto donde confluyen las distintas circulaciones. Las escaleras se disponen estratégicamente y adquieren protagonismo al descomponerse en elementos independientes, de connotación escultórica. El resultado es un espacio altamente abstracto.

Una estética similar se emplea en las termas de Sidi Harazem (1960) o en los numerosos grupos escolares que proyecta, como el denominado Georges-Bizet (1960), en Casablanca. En este caso, la búsqueda de la orientación norte motiva el giro de las distintas unidades, que se escalonan y desalinean para adaptarse a la parcela.

Con el paso del tiempo, su obra se vincula cada vez más con el brutalismo, como queda constancia en el pabellón de la ciudad (1960) para la Feria Internacional de Casablanca, un artefacto lúdico-arquitectónico, de forma irónica, que parece sacado de un cómic futurista.

Buscando el fuerte contraste entre luces y sombras, experimenta con las celosías y los parasoles, convertidos en referentes formales para la definición de la imagen exterior de la arquitectura. Un caso significativo es la sede social de BNDE (1962), en Rabat.

El terremoto que asoló Agadir, en 1960, supuso una oportunidad para la reconstrucción de la población a partir de los postulados de la arquitectura moderna, con la intervención de arquitectos como Elie Azagury (1918-2009) o Mourad Ben Embarek (m. 2011). De los encargos recibidos por Zevaco sobresale la oficina central de correos (1963).

El hormigón visto se trata de manera expresiva, en una composición libre de fachada, donde destacan las rasgaduras de vanos, las interpenetraciones de elementos o el propio giro de uno de los cerramientos.


Fotografías de Frank Dinger

En el apartado de arquitectura residencial, destacan sus casas patio (1964) en el distrito de Talborjt, en Agadir. Se trata de viviendas baratas, distribuidas en planta baja alrededor de patios y espacios exteriores ajardinados de carácter privativo. Interiormente, las casas de 3 o 4 dormitorios se disponen en una secuencia espacial que lleva, gradualmente, del salón a los espacios más íntimos.

 


Fotografías de FRAC Centre-Val de Loire


Fotografía de A. Goldenburg

Uno de los complejos que mejor define la arquitectura de Jean-François Zevaco es la Escuela Regional de Educadores (1965) de Ouarzazate. Los volúmenes de formas rotundas se encuentran perforados por vanos en composiciones plásticas de enorme riqueza en el juego de luces y sombras arrojadas.

Los elementos de protección solar, las pérgolas y pasarelas, los soportes y vigas, son tratados como elementos formales, manipulables y expresivos. El atractivo de la edificación quedó remarcado por las fotografías en blanco y negro de Marc Lacroix (1927-2007), que exalta la omnipresencia del volumen arquitectónico que emerge de la tierra en un paisaje donde apenas hay nada.

Arquitecto incansable, la obra de Zevaco se extiende durante la décadas siguientes en obras de marcada originalidad, como el hotel Yasmina (1968) en Cabo Negro, la mezquita Assouna (1970), de Casablanca, de formas parabólicas y celosía hexagonal, o la Villa Zniber (1988) de aspecto poliédrico y mineral.


Fotografía de Katie Callan


Fotografía de Mamma

Miembro de la Unión de Arquitectos Modernos (UAM), fundador del grupo marroquí de los CIAM y premio Aga Khan de Arquitectura 1980, Jean-François Zevaco es, indiscutiblemente, uno de los arquitectos más singulares de Marruecos, como el paso del tiempo pondrá en su lugar. Como cantaba al piano Sam (el actor Dooley Wilson) en Casablanca (Michael Curtiz, 1942), “The fundamental things apply as time goes by”.

Fotografías de Andy Martin Architecture, Mamma, Frank Dinger, FRAC Centre-Val de Loire, A. Goldenburg y Katie Callan

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