GRANDES MAESTROS

Hitos en el paisaje urbano: los rascacielos de HPP Architects

Siguiendo el ejemplo de las grandes firmas norteamericanas, el estudio HPP Hentrich-Petschnigg & Partner construyó, durante la posguerra, alguna de las torres más significativas de Alemania, modernizando el perfil urbano con hitos de la edificación en altura.

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Siguiendo el ejemplo de las grandes firmas norteamericanas, el estudio HPP Hentrich-Petschnigg & Partner construyó, durante la posguerra, alguna de las torres más significativas de Alemania, modernizando el perfil urbano con hitos de la edificación en altura.

El estudio HPP es una de las firmas más destacadas de la posguerra en Alemania. Su trayectoria se inicia en 1933, cuando el arquitecto Helmut Hentrich (1905-2001) establece su propio despacho, al que se le uniría, en 1935, Hans Heuser (1904-1953). En 1948, se inicia la colaboración en el estudio de Hubert Petschnigg (1913-1997), convertido en socio después de la muerte de Heuser. Tras la ampliación del despacho con nuevos colaboradores, en 1959, se estableció, definitivamente, la firma HPP Hentrich-Petschnigg & Partner.

Siguiendo la organización de los grandes despachos norteamericanos, HPP se especializó en edificios de oficinas, sedes corporativas y centros comerciales, desarrollando numerosos ejemplos de edificación en altura, como los rascacielos para BASF (1954-1957), en Ludwigshafen am Rhein, para Bayer (1960-1963), en Leverkusen, o la Finnland-Haus (1966), en Hamburgo.


Fotografía de HPP Hentrich-Petschnigg & Partner


Fotografía de Carl-Jürgen Bautsch

Uno de sus rascacielos más espectacular es el denominado Dreischeibenhaus (1957-1960), antiguo Thyssen-Haus, construido en Düsseldorf. Su peculiar delgadez, con una relación altura/anchura de 11:1, lo ha convertido en un hito del skyline de la ciudad y una de las torres más singulares de Alemania.


Fotografía de Ralph Richter

Sus 94 metros de altura y 26 plantas se alzan sobre el tejido de la ciudad manifestando el milagro económico que el país empezaba a sentir a finales de los años cincuenta. Su elegante perfil transformó la imagen de la ciudad, convirtiéndose en uno de sus hitos arquitectónicos e icono de su época.


Fotografía de Thomas Robbin


Fotografía de Hans Blossey

La planta se compone de tres cuerpos paralelos, de 6 metros de ancho, que se deslizan desde el núcleo central de comunicación. La pequeña dimensión de los diferentes cuerpos da como resultado oficinas iluminadas directamente con luz natural.

De los espacios proyectados, sobresale el gran vestíbulo de entrada, concebido con la altura de dos plantas, así como, las terrazas exteriores, que se consiguen al reducir la altura de los dos cuerpos exteriores, en relación a la pieza central.


Fotografías de Momeni Group

La imagen global de la torre se inspira en la arquitectura norteamericana, especialmente en los rascacielos y la arquitectura corporativa de SOM. El volumen se resuelve mediante un entramado de acero recubierto de un muro cortina.


Fotografías de Henrik Schipper

La solución del muro cortina de acero, vidrio y aluminio, fue muy innovadora para su época. Los testeros de los tres cuerpos se recubrieron con paneles de acero inoxidable. La estética abstracta, los volúmenes limpios, o las líneas sencillas producen una imagen atemporal, siempre actual.


Fotografía de Henrik Schipper


Fotografías de Ralph Richter

El muro de vidrio aumenta la sensación de ligereza del volumen al no llegar hasta su encuentro con el suelo. Al estar levantado casi medio metro, una fuerte línea de sombra introduce matices de ingravidez en la percepción exterior de la torre.


Fotografía de Henrik Schipper


Fotografía de Ralph Richter

El grupo Thyssen vendió el edificio en 2011, sufriendo un proceso de renovación completo desde el año 2012 hasta el 2014, según proyecto de los continuadores de la firma HPP. Las obras han consistido en la modernización de los sistemas de protección contra incendios, el reacondicionamiento técnico, la actualización de instalaciones, la eficiencia y mejora energética de la edificación, incluida la fachada (sin modificar su imagen), así como, un nuevo diseño interior que reinterpreta la estética de los años cincuenta.


Fotografía de Thomas Robbin

Desde el momento de su construcción, el Europa Center se convirtió en uno de los símbolos del Berlín Occidental, capitalista y moderno. El alcalde Willy Brandt colocaba la primera piedra de la edificación el 28 de noviembre de 1963, y procedía a su inauguración el 2 de abril de 1965.

El complejo imitaba los modelos americanos de edificios híbridos que acogían un programa variado, aportando una importante oferta comercial y de ocio para la ciudad, incorporando, incluso, una pista de hielo, un cabaret y un hotel. El conjunto se completó con una torre de 21 plantas dedicada a oficinas.

La propuesta de HPP daba respuesta al frente este de la Breitscheidplatz, situándose en las inmediaciones de los restos de la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche, que habían sido objeto de intervención por parte de Egon Eiermann.


Fotografía de HPP Hentrich-Petschnigg & Partner

Dentro del perfil urbano, sobresale la torre de oficinas, de 103 metros de altura, resuelta con un muro cortina de vidrio y aluminio, que se remató con un enorme emblema de la firma Mercedes, que alcanza los 13 metros.


Fotografía de Alexander Voss

Fuera del contexto alemán, una de sus obras más significativas es el Standard Bank Centre (1967-1970), construido en Johannesburgo (Sudáfrica), para albergar la sede bancaria de Standard Bank of South Africa Limited, que se trasladaba desde Pretoria hasta el nuevo corazón financiero del país.


Fotografía de HPP Hentrich-Petschnigg & Partner

Las obras se ubican en la parcela delimitada por las calles Fox, Simmonds, Hollard y Main, posibilitando la construcción de una torre exenta de 27 plantas que se alza desde el suelo casi 140 metros de altura, y cinco niveles de sótano.


Fotografías de Rodney Jones

Uno de los puntos más llamativos del edificio es su estructura y el proceso de construcción que posibilitó su realización. Se partió de un núcleo central de hormigón donde se dispusieron tres plataformas (o niveles técnicos), conformadas mediante grandes vigas con vuelos de 5’40 metros, de las que se colgaron tres módulos de nueve plantas cada uno.


Fotografía de Standard Bank Heritage Centre

El proceso constructivo, que fue fotografiado progresivamente, suscitó una enorme curiosidad en la ciudad. Una grúa, instalada en la coronación del núcleo central, facilitó la ejecución de los forjados de losas prefabricadas, que eran alzadas a su posición en los distintos módulos, desde las plantas superiores a las inferiores.


Fotografía de Standard Bank Heritage Centre

Requisitos propagandísticos, simbólicos e icónicos se unían en las propuestas de rascacielos de HPP Hentrich-Petschnigg & Partner, en edificaciones que modificaban el horizonte urbano de la ciudad, convirtiendo las torres en nuevos hitos del paisaje construido. La retirada de Hentrich y Petschnigg, en la década de los ochenta, abrió un nuevo camino para la firma HPP que, aún hoy, sigue recorriendo.

Fotografías de Hans Blossey, Henrik Schipper, Momeni Group, Ralph Richter, Thomas Robbin, Alexander Voss, HPP Hentrich-Petschnigg & Partner, Carl-Jürgen Bautsch, Rodney Jones y Standard Bank Heritage Centre

HPP Hentrich-Petschnigg &Partner

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