GRANDES DESPACHOS

Habitar lo mínimo: arquitectura residencial de Katsutoshi Sasaki

A partir de un concienzudo análisis de los usos residenciales y su métrica, el arquitecto japonés Katsutoshi Sasaki da respuesta a viviendas mínimas mediante interesantes propuestas espaciales enriquecidas por la disposición de cuerpos y plataformas a diversas alturas en una concatenación de espacios.

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A partir de un concienzudo análisis de los usos residenciales y su métrica, el arquitecto japonés Katsutoshi Sasaki da respuesta a viviendas mínimas mediante interesantes propuestas espaciales enriquecidas por la disposición de cuerpos y plataformas a diversas alturas en una concatenación de espacios.

La larga tradición de la vivienda mínima, con el inicio de las investigaciones en este tipo de tipologías a partir de las transformaciones sociales del desarrollo industrial del siglo XIX, el existenzminimum y las viviendas sociales, llega hasta la actualidad con el desarrollo de espacios para personas solas, mayores, estudiantes o parejas sin niños. En países como Holanda o Japón, además, las viviendas de dimensiones reducidas son un requerimiento por la falta de terrenos urbanizables y la parcelación urbanística de pequeñas dimensiones.

El caso del arquitecto japonés Katsutoshi Sasaki es significativo en este sentido, al explotar las posibilidades espaciales en viviendas mínimas, alguna de ellas con dimensiones extremas. Su trabajo parte del análisis de los distintos usos y funciones de la casa moderna, así como de la métrica estricta necesaria para llevarlos a cabo.

A causa de la estrechez del solar, ubicado en Okazaki (prefectura de Aichi), la casa Imai se desarrolla únicamente en un ancho de 3 metros, ocupando casi los 21 metros del largo de la parcela. Ante las preexistencias contiguas y la falta de interés del entorno, la casa se plantea como una edificación introspectiva, con una mínima conexión con el vecindario.

La anchura determina el desarrollo espacial interior donde se evitan los pasillos y corredores, consiguiendo, en su lugar, un espacio continuo de ámbitos interconectados. El programa se resuelve en dos plantas, complementado por una terraza exterior y acotada, en un nivel superior.

Para acceder al interior se debe pasar bajo el vuelo del cuerpo superior, aprovechado como aparcamiento. Desde este espacio exterior a cubierto, el umbral entre dentro y fuera, se pasa a la cocina.

El espacio tubular se ilumina a través de pequeñas perforaciones y, sobre todo, gracias al frente acristalado de la terraza interior ubicada al fondo de la estancia. El vidrio esmerilado empleado deja pasar la luz pero deforma la visión exterior, no deseada.

La circulación vertical, desdoblada, provoca una secuencia dinámica de estancias y conduce, en última instancia, hasta la terraza exterior, cerrada por muros. Aunque se niega la visión sobre el entorno inmediato, se introducen vistas hacia el cielo.

Para la casa en Yamanote, Katsutoshi Sasaki utilizó la luz natural como punto de partida del proyecto. A partir de un jardín interior longitudinal que ocupa toda la altura de la edificación, el programa se desdobla en dos partes. Por un lado la zona de día desarrollada en planta baja, y por otro las estancias de noche desdobladas en diferentes niveles.

La planta baja se despliega alrededor de un paquete funcional central que incorpora las piezas de servicio. Una escalera longitudinal permite el acceso a las plataformas de los dormitorios, dispuestas a diferentes alturas.

Las plataformas se hayan suspendidas sobre el volumen del patio interior y sus delimitaciones se dejan permeables para que la luz inunde todo el espacio, permitiendo las vistas cruzadas entre los distintos niveles.

Los muros blancos contrastan con la madera utilizada en plataformas, escalones y separaciones, aumentando la sensación de elementos ingrávidos, encajados o suspendidos sobre el vacío del volumen.

La mayor dimensión requerida para los espacios de día posibilita, sobre su cubierta, la creación de una terraza exterior, generando el perfil roto que define exteriormente a la casa.

La casa T Noie (Toyota, prefectura de Aichi), construida como su propia vivienda, retoma todos los parámetros anteriores. Negando, nuevamente, el entorno donde se inserta, la edificación se muestra al exterior como un volumen esbelto y muy estrecho, recubierto con listones de cedro en tono oscuro, sin apenas perforaciones.

Los cuatro metros de ancho de la vivienda quedan divididos en dos mitades mediante la interposición de un muro equipado, que discurre en toda la altura del volumen. El interior, percibido como un espacio unitario, es utilizado mediante plataformas dispuestas a cotas diferentes.

La circulación vertical se realiza mediante una escalera de caracol, de planta cuadrada. En la ascensión, el espacio se percibe desde múltiples perspectivas, mientras se accede a los diferentes ámbitos de la vivienda.

Frente al exterior oscuro, la imagen interior queda dominada por la madera contrachapada empleada en todas las superficies. El aspecto unitario del espacio se rompe con la entrada de luz cenital, procedente de la rasgadura horizontal que corona el volumen.

El volumen interior, sin conexión visual sobre el exterior, se recrea en la autocontemplación. Los ámbitos y las distintas plataformas se asoman los unos sobre los otros, en un juego de diagonales, perspectivas y visiones cruzadas. Ante unas dimensiones mínimas, Katsutoshi Sasaki consigue el máximo de sensaciones espaciales. Ya lo dijo Mies, “menos es más”.

Fotografías de Katsutoshi Sasaki + Associates

http://www.sasaki-as.com/

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