Exposición Cruz y Ortiz, 1/200… 1/2000, en el Museo ICO, Madrid.

Exposición Cruz y Ortiz, 1/200… 1/2000, en el Museo ICO, Madrid.

Hasta el 22 de enero de 2017, el Museo ICO de Madrid dedica una exposición a los arquitectos sevillanos Cruz y Ortiz, en una amplia y detallada visión de su trabajo, más de 40 años de trayectoria profesional, reúne tanto su obra construida como la que quedó en fase proyectual, la correspondiente a concursos nacionales e internacionales en que no quedaron seleccionados.

Exposición Cruz y Ortiz, 1/200… 1/2000, en el Museo ICO, Madrid.© Exposición Cruz y Ortiz 1/200...1/2000 en el Museo ICO, Madrid

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Hasta el 22 de enero de 2017, el Museo ICO de Madrid dedica una exposición a los arquitectos sevillanos Cruz y Ortiz, en una amplia y detallada visión de su trabajo, más de 40 años de trayectoria profesional, reúne tanto su obra construida como la que quedó en fase proyectual, la correspondiente a concursos nacionales e internacionales en que no quedaron seleccionados.

La muestra en el Museo ICO está estructurada en dos partes. La primera titulada Cruz y Ortiz 1/200…1/2000, recoge todo su trabajo de estudio: maquetas, croquis, dibujos, planos, fotografías y otros materiales. La organización y distribución de todos estos recursos en largas mesas blancas perfectamente iluminadas, hace que las maquetas, al igual que el resto de recursos utilizados, adquieran una belleza y sensibilidad que demuestra la exquisitez del estudio sevillano.

La segunda parte se completa con la proyección de 2 vídeos: la película The new Rijksmuseum (2013), y una selección de entrevistas a los propios Cruz y Ortiz. En las entrevistas explican el proceso creativo de 12 de sus obras más paradigmáticas, que son las recogidas en el catálogo editado y publicado como Cruz y Ortiz 12 edificios. 12 textos. Completa está exposición una serie de fotografías a gran escala realizadas por José Manuel Ballester, que plasman su visión de la arquitectura.

Necesitaría muchas páginas para poder escribir sobre las obras allí expuestas pero, a modo de reseña, he recogido algunas de ellas.

Viviendas en calle doña María Coronel, en Sevilla.

Se trata de un edificio de 12 apartamentos sobre un solar de forma irregular en el centro histórico de Sevilla. Lo más singular de este proyecto es su patio interior, con forma arriñonada, que resolvía tanto las difíciles condiciones geométricas del perímetro, como la propia organización del edificio, delimitando las zonas a ocupar por las viviendas, facilitando la situación de escaleras e incluyendo, en planta baja, el acceso de vehículos al sótano y de los vecinos a los portales.

Museo del mundo marino en Doñana, Huelva.

Es una edificación aislada y singular, semienterrada en las dunas, favoreciendo así su integración en el paisaje. Su planta, geométricamente compleja, va generando diferentes salas dedicadas a temas relacionados con el mar. Esta larga nave de hormigón visto se ilumina desde su parte inferior por la luz reflejada de un estanque lineal de agua situado a nivel de suelo. La unidad del conjunto viene dada por una compleja cubierta, que con sus diferentes pendientes, va interactuando con el entorno estableciendo así un particular diálogo entre el edificio y el paisaje dunar circundante.

Estación central Basilea.

El diálogo entre lo nuevo y lo existente es fantástico. El punto de partida, una estación de ferrocarriles paralela a las vías del tren en funcionamiento. Ante la imposibilidad de cerrarla, se sustituyeron los pasajes subterráneos que comunicaban los andenes debajo del paso ferroviario por un cuerpo ondulado. La estructura de sus paños de cubierta, al encontrarse con las marquesinas existentes, se quiebra y articula a modo de perfil topográfico, en diferentes alturas. Su esqueleto (armazón) transmite movimiento y, como si de un tren se tratase, avanza transversalmente atravesando los andenes, para desembocar en un importante volumen de cabecera, en el lado opuesto del vestíbulo existente, y en una nueva plaza sobre un aparcamiento subterráneo.

The Rijksmuseum, en Ámsterdam.

Este edificio fue proyectado a finales del XIX por el arquitecto holandés Pieter Cuypers. La intervención perseguía 2 objetivos. El primero, abrir una única y nueva entrada al museo, pues tenía dos entradas, al ser atravesado el edificio por un pasaje (calle) que lo dividía en 2 partes ocupando para ello, la nave central del pasaje. El segundo, liberar los patios, carentes de luz natural, y los espacios expositivos, recuperando hasta cierto punto el estado original del edificio, al menos sus dimensiones.

El gran espacio generado al abrir y conectar los patios posibilitó albergar todos los usos imprescindibles para recibir a los visitantes y de los que carecía el museo, como: áreas de información, tienda, cafeterías, auditorio y un hall de acceso. A su vez, la unión de los patios Este y Oeste por debajo del pasaje dio lugar a la creación de un gran hall central, a la escala que la grandiosidad de un edificio como éste merece.

© Fotografías Cruz y Ortiz arquitectos.

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