GRANDES MAESTROS

Experimentos de vanguardia: las viviendas de Artaria & Schmidt

La arquitectura residencial desarrollada por Artaria & Schmidt durante la década de 1920 en Suiza se encuentra entre los experimentos más interesantes de la vanguardia arquitectónica, con su incorporación de los principios de la economía, el racionalismo y la prefabricación.

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La arquitectura residencial desarrollada por Artaria & Schmidt durante la década de 1920 en Suiza se encuentra entre los experimentos más interesantes de la vanguardia arquitectónica, con su incorporación de los principios de la economía, el racionalismo y la prefabricación.

Paul Artaria (1892-1959) y Hans Schmidt (1893-1972) se conocieron cuando ambos trabajaban en el despacho del arquitecto Hans Bernouilli (1876-1959), en Basilea. Asociados desde 1923 como Artaria & Schmidt Architekten, desarrollaron, hasta su disolución en 1930, una amplia labor experimental en el campo de la industrialización aplicada a la construcción de viviendas.

La estancia de Schmidt en Róterdam, desde 1920 a 1922, le permitió contactar con la vanguardia holandesa y familiarizarse con la prefabricación y la tecnología del hormigón, utilizadas en el desarrollo de viviendas sociales. Posteriormente, difundiría sus ideas teóricas sobre la vivienda y su estandarización en la revista ABC Beiträge zum Bauen, que editó en colaboración con El Lissitzky, Mart Stam y, posteriormente, Emil Roth.

El carácter experimental del tándem Artaria & Schmidt se muestra en obras como el taller del pintor Willi Wenk (1926) y, especialmente, la casa Colnaghi (1927), ambos en Riehen. Esta última es la primera vivienda construida en Suiza con estructura metálica.

Usando la tecnología y los productos industriales de la época, la casa Colnaghi es una construcción modular que apuesta por la economía y el racionalismo. Su color, su sobriedad y el uso de la cubierta plana la alejan de la arquitectura tradicional, apostando por su adscripción al Movimiento Moderno.


Fotografía de Laloom


Fotografía de Ruedi Walti

La casa Schaeffer (1927-1928), en Riehen, es ejemplo de funcionalismo, con su métrica reducida y sus estancias orientadas a sur. El volumen de la vivienda se forma a partir de dos elementos perpendiculares: la planta baja, que intenta colonizar el jardín, y el cuerpo alto de dormitorios que se alarga, paralelo a la calle, generando un espacio exterior cubierto.


Fotografía de Bruno Thüring

Los estudios de viviendas mínimas y espacios colectivos tienen su aplicación en la residencia para mujeres (1927-1929), de Basilea, donde construyeron 21 apartamentos individuales complementados por numerosos espacios comunes.

La obra maestra de Artaria & Schmidt es la casa Huber (1929), en Riehen, que puede considerarse un prototipo del racionalismo. La caja, de esqueleto metálico, se horada mediante terrazas y espacios exteriores, dejando vista la estructura en determinados puntos.


Fotografía de Benedikt Huber

Ubicada sobre una pequeña pendiente, la casa se eleva sobre el terreno orientando sus estancias a sur, con vistas hacia el jardín. En contacto con el suelo, y salvando el desnivel, se disponen los espacios de servicio. La planta baja la ocupa la zona de día. La planta primera se destina a los dormitorios de los niños, mientras que la segunda es el espacio para los padres.

Afortunadamente, la casa Huber fue restaurada en 2013 por el estudio Morger Partner Architekten. Siendo respetuosos con las ideas de Artaria & Schmidt, el edificio ha conservado los colores originales: amarillo en el salón, carpinterías interiores en negro y gris, carpinterías exteriores y elementos estructurales vistos en color rojo.


Fotografías de Steffen Kunkel

La casa, que en su momento contrastaba con las viviendas burguesas de arquitectura tradicional que se construían a su alrededor, posee un aire abstracto e intemporal.


Fotografías de Steffen Kunkel

Los problemas económicos llevaron a la ruptura de la sociedad Artaria & Schmidt en 1930, iniciando, a partir de entonces, caminos separados. Hans Schmidt, por ejemplo, se trasladaría a la Unión Soviética para formar parte del equipo de Ernst May (1886-1970) para la planificación de nuevas ciudades.

Aunque breve en el tiempo, la colaboración de Paul Artaria y Hans Schmidt supuso uno de los episodios más brillantes del Movimiento Moderno en Suiza.

Fotografías de Steffen Kunkel, Laloom, Benedikt Huber, Bruno Thüring y Ruedi Walti

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