La elegancia de las villas de Benicásim

Elegancia y glamour en las villas de Benicásim. Parte III

Continuamos nuestro recorrido por el Paseo Marítimo de Benicásim y empezamos con: Villa Rosita. Construida en 1931, lleva el nombre de la esposa del propietario. Su fachada se encuentra enmarcada por molduras, ventanas y columnas decoradas en rojo que recuerdan a las viviendas típicas del Norte de España. Lo más curioso de ella es que tenga chimeneas siendo una casa de verano. Aunque no se puede apreciar desde el exterior, según la documentación, la vivienda dispone de un refugio antiaéreo en su parte posterior.

Elegancia y glamour en las villas de Benicásim. Parte III © Villa del Mar, fotografía sjll.

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Continuamos nuestro recorrido por el Paseo Marítimo de Benicásim y empezamos con: Villa Rosita. Construida en 1931, lleva el nombre de la esposa del propietario. Su fachada se encuentra enmarcada por molduras, ventanas y columnas decoradas en rojo que recuerdan a las viviendas típicas del Norte de España. Lo más curioso de ella es que tenga chimeneas siendo una casa de verano. Aunque no se puede apreciar desde el exterior, según la documentación, la vivienda dispone de un refugio antiaéreo en su parte posterior.


Villa Vicentica.



Lo más destacado de ella es su fachada con una balaustrada muy presente que la enmarca y remata superiormente. Como en la mayoría de ellas, las que aún lo conservan, si os fijáis, sus nombres suelen aparecer escrito en la fachada. Normalmente con azulejos blancos y azul oscuros. A destacar, su bri-soleil en madera como protección del porche de la terraza delantera. Al igual que sus compañeras mantiene y respeta la configuración de la vivienda, ya que dispone las estancias a ambos lados de la puerta principal.





Villa Gens.



Situada en la zona del Infierno fue escenario de numerosas fiestas con teatro y espectáculos de variedades. Era propiedad de la familia valenciana Gens quienes gozaban de gran presencia social en todos los actos que se organizaban en Benicásim. La casa tiene un estilo diferente al resto que nos recuerda a las construcciones propias de las zonas montañosas del cantábrico.





Cuatro Villas.



Estas 4 casas: Villas Gracia, Carmen, Isabel y la villa sin nombre forman un conjunto muy especial. Tienen algunos elementos en común como las rejas de hierro compartidas “dos a dos”, los jardines delanteros o las terrazas mirando al mar.





Villas Gracia y Carmen. Son gemelas, pues cuentan con una estructura idéntica: una única planta elevada sobre jardín y terraza delante con cierre de hierro. Sin embargo, Villa Isabel y la Villa sin nombre son totalmente diferentes. Isabel mantiene la estructura de las casas originales de una sola planta, mientras que su vecina se eleva sobre dos alturas. Aun así, comparten la verja exterior.





Villa del Mar.



Construida en 1891, marca el límite de las playas de la Almadrava y Voramar. Realizada en ladrillo cara vista, es una de las casas más peculiares del paseo. Llama la atención su estructura simétrica (algo eclesial) y, también su gran jardín. El cual sirvió de escenario para la celebración de grandes fiestas y la realización incluso de juegos florales. Ha albergado a inquilinos de diferente índole desde las monjas oblatas hasta los brigadistas de la Guerra Civil.





Villa Pons.



Construida en 1905, esta casa ha sufrido diversas modificaciones en su estructura, pero todavía conserva el original mirador octogonal de su fachada, lo más representativo. Durante la Guerra paso a ser utilizada, al igual que muchas de ellas como hospital.





Villa Rafaela.



Muy similar a villa Vicentica, ya que mantiene la decoración almohadillada de su fachada, las escaleras de acceso, la balaustrada y la disposición de puertas y ventanas.



Villa Socorrito.



Es la única de ellas que no da directamente la mar, aún así goza de unas vistas espectaculares. Desde su parte posterior se puede observar el desierto de las Palmas, con las agujas de Santa Águeda y el Pico Bartolo como protagonistas.



Villa Amparo.



Esta magnífica villa de estilo colonial americano, es una de las más antiguas del conjunto ya que fue construida entre 1880 y 1920. Pero lo más destacado no es lo que se ve, sino la historia tras sus muros. Durante la Guerra Civil, esta casa se convirtió en hospital de enfermedades contagiosa y también fue escenario de la historia de amor entre el escritor Ernest Hemingway y la periodista de guerra Marta Gelhorn.



© Fotografías sjll.es



© Fotografía Villa Vicentica archivo de Castellón.



 

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