La elegancia de las villas de Benicásim

Elegancia y glamour en las villas de Benicásim. Parte I

A finales del XIX y principios del XX, un distinguido grupo de familias castellonenses y valencianas construyeron un conjunto de villas, en su mayoría de uso estival, de gran valor arquitectónico. Las Villas de Benicásim discurren a lo largo de la costa y su comienzo está ligado al trazado de la línea de ferrocarril Castellón-Tarragona, que comenzó su construcción alrededor de 1872. Encargo que recibió la empresa “Compañía de Ferrocarriles del Norte de España” cuyo ingeniero de ferrocarriles era D. Joaquín Coloma.

Elegancia y glamour en las villas de Benicásim. Parte I© Imagen de la webserie "Las villas", ambientada en Benicásim.

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A finales del XIX y principios del XX, un distinguido grupo de familias castellonenses y valencianas construyeron un conjunto de villas, en su mayoría de uso estival, de gran valor arquitectónico. Las Villas de Benicásim discurren a lo largo de la costa y su comienzo está ligado al trazado de la línea de ferrocarril Castellón-Tarragona, que comenzó su construcción alrededor de 1872. Encargo que recibió la empresa “Compañía de Ferrocarriles del Norte de España” cuyo ingeniero de ferrocarriles era D. Joaquín Coloma.

Debido a la duración de las obras, durante el verano su familia venía desde Valencia y residían en una caseta provisional que, como ingeniero y director de las obras tenía. Dada la duración de la obra y, posiblemente, porque les gustó la zona, decidieron construirse una casa para pasar allí el verano. Según cuenta la historia, la esposa de don Joaquín, doña Pilar, aportó 15.000 pesetas de su dote para su construcción. Por ese motivo, la edificación lleva su nombre, Villa Pilar. Su construcción atrajo a sus amistades, ingenieros y banqueros valencianos por lo que deducimos que, muchas de las edificaciones posteriores pertenecieron a ellas.

La ruta de las villas se divide en dos zonas, según la corriente artística predominante en el momento de construcción y el carácter de los residentes originarios. A la situada más al norte, desde el actual hotel Voramar hasta la Almadraba, se dio el nombre de “infierno” debido a las escandalosas fiestas allí se celebraban. En la parte más moderna, al sur del barranquet y hasta la Torre San Vicente se le dio el nombre de “corte celestial”, debido a la mayor tranquilidad de sus habitantes y a los nombres de sus villas (muchos de ellos alusivos al santoral). La zona intermedia, ocupada por los jardines de Comín, se conoce como “el limbo”, y está situada sobre el barranquet.

Estas construcciones pertenecían a las clases acomodadas de Valencia y Castellón. Se registran 51 villas catalogadas, de las cuales 19 están señalizadas y 4 poseen un nivel de protección integral.

Estas villas solían ser de 1 ó 2 alturas (siendo más corrientes las de 1 altura), con una terraza delantera protegida por una cubierta ligera sobre columnillas de fundición, la cubierta a dos aguas y teja árabe. La puerta delantera estaba enfrentada a una trasera y la cocina daba al patio trasero, donde se situaba el retrete.

Los años 20 fueron sin duda una de las épocas más esplendorosas de Las Villas. Cualquier noche de verano se podía escuchar música, jugar a las cartas, bailar, etc. Pero con la Guerra Civil Española todo esto desapareció y la zona de las Villas se reconvirtió, adaptándose a la nueva situación. Entre 1936 y 1938, fueron tomadas por las Brigadas Internacionales adecuándose a las necesidades del momento: algunas se transformaron en cocinas, otras en comedores, oficinas, biblioteca y hospital como fue el caso del hotel Voramar.

En los años 60, Benicásim empezó a crecer y comenzó la construcción de apartamentos, los primeros de no mucha altura, pero poco a poco ésta fue aumentando hasta limitarse a 10 plantas.

Este proceso se prolongó en los años siguientes: 70, 80 y 90. Algunos de los bloques de apartamentos fueron edificados en los terrenos de las antiguas villas demolidas en pro del desarrollo turístico. En la mayoría de los casos, se trataba de villas de gran tamaño que a las familias propietarias les resultaba difícil mantener. Actualmente no hay apenas separación entre la zona de Las Villas y el pueblo y se han mejorado las playas con la creación de espigones.

Las playas de Torre San Vicente, Almadraba y Voramar fueron las primeras en ser regeneradas a base de espigones. El resultado ha posibilitado la construcción del paseo marítimo de Benicássim, entre la Torre San Vicente y el hotel Voramar, es decir, la zona más antigua. También se han construido dos pasarelas de madera: zona de Eurosol y la Escuela de Vela y entre el barranco de Farja y el casco urbano de Benicássim.

© Fotografías sjll.es

© Fotografía Villa Torreón, archivo Benicásim.

 

 

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