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No se puede entender la arquitectura moderna sin el cristal.

Podemos decir que la arquitectura moderna comienza a mediados del siglo XIX como una derivada de la revolución industrial, cuando los aceros salidos de las nuevas metalúrgicas son capaces de conformar nuevas estructuras.

Hasta ese momento la construcción se basaba en dos elementos fundamentales: La masa sustentante que podía ser de piedra, argamasa o ladrillo y los elementos capaces de aguantar las flexiones de los elementos horizontales, los pisos y cubiertas, que eran de madera.

La piedra no trabaja a flexión por lo que, si queríamos hacer un edificio todo de piedra, teníamos que conseguirlo a base de arcos, bóvedas o cúpulas.

Todo cambia cuando el acero sale al mercado, porque se trata de un material de enormes prestaciones. Fíjense que la piedra, o el hormigón que es una piedra artificial, puede aguantar a compresión entre 80 y 400 kg/cm², mientras que el acero podría oscilar entre los 2.000 y los 3.000 kg/cm². Pero la gran revolución la provoca el hecho de que el acero puede también soportar tracciones de la misma dimensión, mientras que la piedra fractura inmediatamente. Es decir, con acero puede hacerse un pilar, pero también una viga (que soporta tracciones en su cara inferior) y un cable de 1 cm² del que poder colgar un peso de 3.000 kg.

El hormigón armado es un invento formidable. Se trata de hacer una piedra artificial que tenga en su seno varillas de acero. Estas varillas serán las encargadas de aguantar las tensiones de tracción mientras que el hormigón se centra en aguantar las compresiones.

En todo caso, la gran revolución aparece cuando somos capaces de sustituir los pesados muros de carga por pequeños pilares de acero o de hormigón armado. Basta para aguantar el edificio con esos elementos puntuales, los pilares, que dejan entre sí grandes huecos. Ya no es necesario hacer muros que soporten la casa, y la piedra, la argamasa y el ladrillo pueden sustituirse por materiales ligeros cuyo cometido no es aguantar pesos sino aislar el interior del exterior. Es el momento del cristal.

La primera generación de edificios de cristal viene de la mano de las grandes exposiciones universales que se pusieron de moda a mediados del siglo XIX como expresión de la euforia con la que se percibía el futuro de la humanidad tras la revolución industrial. Entre 1850 y 1914, los años de la Belle epoque y el surgimiento de la sociedad de masas, las diferentes naciones quieren mostrar su poderío realizando estas magnas exposiciones.

El primero de los edificios de cristal que reseñamos es el de la exposición universal de Londres de 1851 situado en Hyde Park y construido por Sir Joseph Paxton.

El acero ya había sido empleado en estructuras de ingeniería, en puentes y torres, pero es este magno edificio el que marca el inicio de su uso en arquitectura.

De 1886 es el Palacio de cristal del retiro de Ricardo Velázquez Bosco, antesala del Gran Palais de la Exposición Universal de Paris de 1900, que aún se conserva y  que marca sin duda un punto de partida en el uso del cristal.

El primer intento serio y sistemático de aplicar las posibilidades de las nuevas tecnologías a la arquitectura es sin duda la Deutscher Werkbund que fundan arquitectos austriacos y alemanes como Hermann Muthesius, Joseph Maria Olbrich y Peter Behrens. Será el embrión de la Bauhaus.

 

En 1914 el arquitecto Bruno Taut proyecta precisamente para la exposición en Colonia de la Werkbund su famoso pabellón de cristal y en 1919  Mies Van der Rohe presenta su proyecto de rascacielos de acero y cristal que se conoce como el  Friedrichstrasse Skyscraper.

Mies Van der Rohe seguirá experimentando y diseñando modelos de rascacielos de cristal hasta que por fin, ya en los años 50, después de su exilio de la Alemania nazi, podrá realizar el famoso Seagram Building de Nueva York ( en el que colaborará nada menos que Philip Johnson)

En cuanto a la vivienda unifamiliar reseñamos aquí los tres ejemplos históricos que marcan el inicio de la arquitectura de cristal.

Citaremos cronológicamente primero el proyecto de casa de cristal del francés Pierre Chareau en Paris en 1924, el segundo sería la famosa Casa Farnsworth en Illinois de Mies Van der Rohe construida entre 1946 y 1951 y finalmente la casa de cristal de Philip Johnson que fue su propia vivienda en Connecticut.

No podemos entender la arquitectura contemporánea sin los ejemplos citados.

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2 Comentarios
Imagen de Anónimo
El Futuro es de Cristal

Articulo muy interesante. Deberia continuar explicando cual es la evolucion de los cristales que cambian de color, precios, posibilidades actuales, proveedores, aplicaciones, etc.

Imagen de mbusca
El Futuro es de Cristal

#1 Gracias Antonio por la sugerencia!!! Como ves ya hemos publicado un artículo nuevo sobre las nuevas tecnologías en el cristal...el resto de información que indicas la iremos publicando en futuros artículos.

 

Articulo muy interesante. Deberia continuar explicando cual es la evolucion de los cristales que cambian de color, precios, posibilidades actuales, proveedores, aplicaciones, etc.

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