NUEVAS TECNOLOGIAS

Domótica: El futuro a la vuelta de la esquina

La domótica podía definirse como la automatización coordinada de todas las funciones y parámetros de un edificio habitable. Sin embargo tenemos todos la sensación de que la Domótica no acaba de arrancar, pero el futuro promete.

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La domótica podía definirse como la automatización coordinada de todas las funciones y parámetros de un edificio habitable. Sin embargo tenemos todos la sensación de que la Domótica no acaba de arrancar, pero el futuro promete.

Todos hemos tenido alguna vez el síndrome del libro de instrucciones, esa sensación de impotencia ante un exceso de posibilidades técnicas que nunca llegamos a aprender o lo que es peor, que olvidamos una y otra vez. Vivimos desbordados por la tecnología y nos cuesta pensar en nuestra casa como un ente autónomo y enormemente complejo que tenemos que dominar con un sinfín de mandos e instrucciones. Y todos tenemos en la cabeza esa imagen del usuario tratando de abrir unas persianas que se niegan a obedecer o apretando el botón de la televisión que pone en marcha sin embargo la lavadora mientras las luces de la casa se encienden y se apagan sin control y el detector de incendios nos envía de forma inmisericorde chorros de agua sobre la cabeza. Todo eso, si es que hemos conseguido que la vivienda inteligente nos abra la puerta tras haber reconocido nuestro iris.

Hemos vivido pues la era prehistórica de la domótica, una era difícil por la falta de tecnología simple y eficiente y sobre todo, un tiempo en el que los seres humanos no estábamos todavía adaptados a ella. Pero la domótica está aquí para quedarse, es un fenómeno irreversible, es el futuro sin duda. Y se impondrá como absolutamente imprescindible, igual que pasó con los electrodomésticos más simples, que son sus abuelos.

¿Qué hace falta para que la domótica entre definitivamente en nuestras vidas?

Lo primero, lo más importante, es equilibrar prestaciones con capacidad humana para manejar esas nuevas variables. Simplicidad, esa es la palabra mágica, simplicidad y adaptación de los procesos a la lógica mental de un cerebro medio.

Estamos avanzando en las dos direcciones. Cada vez racionalizamos más la tecnología y al mismo tiempo el ser humano se va acostumbrando rápidamente a comunicarse en el lenguaje robótico. La interacción entre la inteligencia natural y la artificial está ya en nuestras vidas cotidianas y el porcentaje de humanos que usan esos lenguajes avanza imparable.

El ordenador, los tablets, pero sobre todo el teléfono móvil de última generación que asimila una enorme cantidad de funciones, es sin duda la gran revolución del momento. La relación entre el ser humano y su móvil es casi de amor, es una prolongación directa de su personalidad, es un sentido más. Sin él estamos incompletos, es como si nos amputaran un miembro. Y cada día descubrimos una nueva aplicación que aumenta nuestra dependencia de forma exponencial. Nos comunicamos con la realidad a través de él. Podríamos pensar en un futuro no tan lejano, en el que el móvil, como compendio de la inteligencia artificial personalizada, se nos implantará en el cuerpo, como el elemento que nos permite comunicarnos con el mundo tecnológico.

Por lo tanto, los nuevos tiempos de la domótica, la nueva y definitiva era de la automatización de nuestro entorno, va a llegar de la mano de nuestro apreciado móvil. Ahora sí que disponemos de la herramienta que nos faltaba, y el ser humano se está adaptando a ella por absoluta necesidad.

Ahora bien, la tecnología domótica, bien sea a través de cableado, bien sea inalámbrica, debe de hacer un esfuerzo enorme para racionalizar sus procesos y sobre todo para llegar a un lenguaje universal, cómodo y práctico, de comunicación con el usuario.

Las órdenes deben de ser dadas con facilidad y ser obedecidas con precisión y sin fallos.

Y la forma más simple es sin duda la voz humana que debe de ser reconocida e interpretada por el robot. La voz emitida evidentemente con un lenguaje añadido de comunicación, tal vez personalizado, con unas palabras clave codificadas que puedan ser reconocidas por la maquina. No será raro por lo tanto encontrarse por la calle a seres humanos expresándose así: Soy amigo 34xr2, llegada dos horas, 1 poner lavadora, 2 temperatura 24, 3 abrir persianas, 4 grabar canal 3…

Es el futuro y hay que estar preparado, recemos solo para que amigo 34xr2 no se rebele un día y nos considere prescindibles a nosotros. Amén.

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