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De la fábrica al paisaje: Sacromonte Landscape Hotel, de MAPA Arquitectos

El estudio MAPA Arquitectos ha proyectado unos sencillos módulos de alojamiento y una capilla minimalista, todos ellos de construcción prefabricada, para ubicarlos entre los viñedos del uruguayo Sacromonte Landscape Hotel, donde se quiere potenciar la vivencia del paisaje circundante.

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El estudio MAPA Arquitectos ha proyectado unos sencillos módulos de alojamiento y una capilla minimalista, todos ellos de construcción prefabricada, para ubicarlos entre los viñedos del uruguayo Sacromonte Landscape Hotel, donde se quiere potenciar la vivencia del paisaje circundante.


Una de las líneas de experimentación del estudio MAPA Arquitectos, con sedes en Montevideo (Uruguay) y Porto Alegre (Brasil), ha sido la prefabricación. A partir de la idea de la cabaña primitiva, MAPA, con los socios Luciano Andrades, Matías Carballal, Andrés Gobba, Mauricio López y Silvio Machado, explora la unidad mínima de habitación, el refugio, insertado en paisajes remotos donde se potencia la experimentación con la naturaleza, como en el sistema MINIMOD.








Fotografías de Leonardo Finotti



Con esa misma intención, se ha desarrollado el Sacromonte Landscape Hotel, ubicado en medio de un viñedo de más de 100 hectáreas, en el departamento de Maldonado (Uruguay). El alojamiento busca experiencias nuevas, donde se intensifica el descanso con el mundo del vino y la vida en un enclave natural salvaje y apartado.




Fotografía de Leonardo Finotti



La naturaleza originaria, con las praderas, las colinas y los arroyos, junto a los viñedos y sus equipamientos, que buscan hacerla productiva, generan posibilidades diferentes de disfrutar del entorno. Los alojamientos se insertan en el paisaje como prismas minimalistas convertidos en refugios. El usuario se ve convertido en un explorador de nuevas tierras o un Robinson Crusoe del siglo XXI.




Fotografía de Leonardo Finotti



Los módulos de alojamiento son elementos prefabricados en Montevideo, a partir de una estructura metálica modular. Tras finalizar el proceso constructivo en fábrica, que no llega a superar los dos meses y medio, la habitación es trasportada al lugar de ubicación.




Fotografía de Leonardo Finotti



La implantación en el lugar concreto donde se colocará cada una de las suites, se lleva a cabo mediante un basamento ejecutado con piedra. La fábrica de mampostería permite, fácilmente, la adaptación a la pendiente y la realización de formas orgánicas, en contraste con la rotundidad geométrica del prisma prefabricado. En el basamento se excava una piscina circular que completa los estímulos y experiencias sensoriales vinculados con el disfrute de la naturaleza circundante.




Fotografía de Leonardo Finotti



El sencillo programa del hábitat se resuelve en dos bandas longitudinales. Una primera banda, estrecha y cerrada, taponando la peor orientación, incluye las áreas húmedas y de servicio, como el baño, la cocina y una estufa de leña, así como un espacio para descansar, leer o dormir la siesta, tratado como un hueco profundo que horada la banda de servicio. El frente del módulo es un espacio continuo y abierto al paisaje, donde se desarrolla la zona de estar y el dormitorio.





Los cerramientos del alojamiento se materializan de forma diferente. La cara posterior del prisma se conforma mediante un rimero de troncos, cerrando al exterior la banda húmeda. La imagen que se consigue insinúa las pilas de leña que se almacenan en las edificaciones rurales.






Fotografías de Leonardo Finotti



Los laterales presentan listones de madera, que ayudan a la protección solar. Se trata de paneles correderos que pueden ser deslizados para mejorar la ventilación y posibilitar, de esta manera, unas mejores vistas del entorno.




Fotografía de Leonardo Finotti



El frente del módulo habitacional se cierra con un vidrio con efecto de espejo, creando la imagen ilusoria de desvanecerse en la propia naturaleza, gracias a su reflejo. Jugando con la idea de camuflaje, se consigue un efecto ficticio e irreal.




Fotografía de Leonardo Finotti



Desde el interior, se percibe la inmensidad de la naturaleza circundante. Como si de un paisaje romántico se tratara, la contemplación del entorno por parte del usuario del refugio adquiere connotaciones sublimes, toda una experiencia sensitiva y estimulante.




Fotografía de Leonardo Finotti



La banda de servicio se muestra desde el interior del alojamiento como un muro equipado, un muro técnico de gran espesor, donde se incorporan las zonas húmedas y las instalaciones. Para conseguir esta imagen, todos los revestimientos se hacen en madera, desde los cerramientos y puertas, hasta la configuración del gran hueco de relax.




Fotografía de Leonardo Finotti



La intervención se completa con la incorporación de un restaurante, una terraza para la cata de vinos o una capilla al aire libre. Esta última se sitúa entre viñedos y sobre un pequeño cerro, en uno de los puntos más altos de Sacromonte.






Fotografías de Tali Kimelman



De nuevo recurriendo a la prefabricación, la capilla se construyó a partir de una estructura metálica y revestimientos de madera. Una vez transportada al lugar donde se ubicó, su ensamblaje se llevó a cabo en un solo día.









Conceptualmente, la capilla son dos planos inclinados de madera, con unas dimensiones de 9x6 metros, que parecen apoyarse uno sobre el otro, a la manera de un castillo de naipes, pero que realmente no llegan a tocarse. La imagen final puede recordar a la postura de las manos al rezar, y es ese gesto el que encierra bajo sí el espacio religioso.




Fotografía de Tali Kimelman



Las superficies inclinadas acotan el espacio pero no lo cierran al paisaje, haciéndolo partícipe del mismo. La forma del volumen remarca y protege el lugar, sacralizándolo como capilla, pero difuminando sus límites. La relación entre interior y exterior se hace ambigua. Las expectativas de lo que sería una capilla rural dan paso a la sorpresa.






Fotografías de Leonardo Finotti



Rompiendo el equilibrio de los dos planos inclinados, en uno de ellos se inserta un volumen negro, de manera similar a una hornacina, un prisma metálico que acoge la imagen de Nuestra Señora de la Carrodilla, protectora de los viñedos. El plano de cierre de la caja es una pieza de ónice traslúcida, que permite el paso de luz a través, en un gesto trascendente.






Fotografías de Tali Kimelman



Como un caparazón abierto, la capilla rememora la arquitectura primitiva, una construcción tectónica permeable al sol, la lluvia o el viento. A la experiencia religiosa se suma la experimentación directa de la naturaleza y el paisaje cercano, una experiencia mística que retrotrae a los orígenes.






Fotografías de Leonardo Finotti



La intervención de MAPA Arquitectos, más allá del proceso proyectual seguido, la tecnología o la construcción prefabricada empleada, consigue convertir los espacios proyectados en ámbitos vivenciales donde se intensifican las experiencias en contacto directo con el paisaje. Diluyendo los límites entre artificio y naturaleza, la obra minimalista de MAPA maximiza las sensaciones en el usuario haciéndolo vivir el paisaje.



Fotografías de Leonardo Finotti y Tali Kimelman



https://mapaarq.com/

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