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El ejemplo de Oslo no es el único, la tendencia es reducir el tránsito motorizado en las ciudades.

Últimamente estamos escuchando muchas noticias de exceso de contaminación en las ciudades, como en Madrid o Beijing, y también otras noticias de ciudades que toman medidas para reducir el tráfico motorizado en sus calles.

Una de estas últimas que ha causado cierto revuelo, es la de que Oslo va a prohibir la circulación de automóviles en 2.019 por el centro de la ciudad, si esto llega a suceder será la primera gran ciudad Europea, Oslo tiene unos 600.000 habitantes, que tome una medida tan drástica frente a la contaminación atmosférica. Otras grandes ciudades están tomando decisiones similares, como Hamburgo para el 2.034, Londres, que en 2020 sólo permitirá la circulación de coches eléctricos por su downtown o Paris, donde se tiene intención de prohibir la circulación de automóviles diesel anteriores al 2011, para el 2020.

También se han tomado medidas menos restrictivas en los centros de otras grandes ciudades como Berlín, Roma o Estocolmo.

El acuerdo de Oslo, va acompañado de otras medidas como la construcción de nuevos carriles bici y una fuerte inversión en el desarrollo del transporte público.

Esta serie de medidas en contra de las consecuencias negativas del tránsito motorizado de las ciudades, y a favor de mejorar la calidad de las mismas, siguen la idea de otras que se vienen produciendo hace años, cuando se ha ‘peatonalizado’ una calle o una plaza, que no siempre ha estado bien visto por los ciudadanos e incluso por los propios vecinos.

Una reflexión, si ahora, estas ‘peatonalizaciones’ se quisieran revocar, todos sabemos que también existiría oposición, probablemente de personas que en su momento no apoyaban la idea. La diferencia es que esta vez, sería con conocimiento de causa. Todos conocemos algunos ejemplos y hemos visto que estas zonas han ganado en calidad y seguridad, cuando los únicos vehículos que las transitan son de carga y descarga y de emergencias.

Salvando las distancias, se podría comparar a cuando se prohibió fumar en edificios públicos, ahora no imaginamos poder volver a fumar en una escuela. La combustión de los motores también está relacionada con enfermedades pulmonares, respiratorias y cardiovasculares.

La crisis económica ha hecho que muchos nos hayamos acostumbrado a usar menos el coche, en principio por aquello del precio de la gasolina y de los parking, pero nos ha servido para comprobar que usar el automóvil privado para moverse en una gran ciudad es, casi siempre, absurdo, puesto que se llega antes y/o mejor en autobús/metro/bicicleta/taxi e incluso a pie. Para que esto suceda, el apoyo a estos otros modos de transporte es fundamental.

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