HISTORIA DE LA ARQUITECTURA

Cementerio de Igualada, Carme Pinós y Enric Miralles

Terminado en 1994, el Cementerio de Igualada fue diseñado por Enric Miralles y Carme Pinós para ser un lugar de reflexión y recuerdos. Después de 10 años de construcción llegó por fin a materializarse su visión de un nuevo tipo de cementerio donde se tuviese en consideración tanto a los que llegan para quedarse como a sus seres queridos.

Cementerio de Igualada, Carme Pinós y Enric MirallesCementerio Igualada

Share This

  • linkedin
  • google+

Terminado en 1994, el Cementerio de Igualada fue diseñado por Enric Miralles y Carme Pinós para ser un lugar de reflexión y recuerdos. Después de 10 años de construcción llegó por fin a materializarse su visión de un nuevo tipo de cementerio donde se tuviese en consideración tanto a los que llegan para quedarse como a sus seres queridos.

El cementerio de Igualada fue diseñado como un paraje escalonado que se desarrolla en el paisaje como una progresión continua y fluida. Incrustado en las montañas de Cataluña, el complejo se entiende como un movimiento de tierras que se funde con el paisaje como si fuera un fenómeno de la naturaleza.

El programa consiste en una capilla, un centro administrativo y la zona de nichos, tumbas y panteones familiares; se trata de una tipología clara y sencilla. El contenido simbólico es muy elevado, al recorrer el parque del cementerio vamos encontrando referencias y/o esculturas que recuerdan tumbas profanadas, que manifiestan el tránsito entre la vida y la muerte. “Se trata de un recorrido sinuoso, te guía y te atormenta con la duda, se trata de un espacio de reflexión, de paz, de sosiego, de tranquilidad. El cementerio se convierte en un lugar agradable donde pasear y recordar a los que ya no están.”

Su aspecto inacabado es sin duda una metáfora más, una relación melancólica y romántica de la ruina, de algo que evoluciona y envejece con los años, algo que ponen de manifiesto los materiales utilizados, cómo el hormigón armado y los perfiles de acero corrugado en estado de oxidación continua.

La simbología religiosa se encuentra muy presente para aquellos, que de manera abstracta, logren reconocerlos. Nada más llegar el visitante encuentra unas estructuras abstractas de metal donde formalmente encontramos cruces sugeridas, así como tablones de madera que discurren por el pavimento simbolizando la pasión.

Todos estos elementos configuran un “lugar” de reflexión donde el propio camino es el que configura y define la percepción del paisaje arquitectónico austero, de la ruina, de lo futurista, de lo abstracto.

Los materiales del cementerio de Igualada atan el proyecto de nuevo al paisaje mediante materiales terrosos de hormigón, piedra y madera. Los muros de gaviones, el hormigón envejecido, y los durmientes de madera incrustadas en los muros de piedra evocan el paisaje duro y áspero de las colinas de los alrededores. Los tonos terrosos de los materiales transforman la arquitectura en una estética natural, creando la apariencia como si cementerio existiera desde hace mucho tiempo, como parte del lugar.

El cementerio de Igualada es en cierto sentido una arquitectura orgánica, que se integra en el paisaje natural como una extensión de las montañas del lugar. Es sólo una parte tan importante del paisaje como las personas que lo visitan.

Arquitectos: Carme Pinos, Enric Miralles

Año Proyecto: 1994

Fotografía: Flickr Frans Drewniak, David Cabrera

 

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.