REHABILITACIÓN

Catedrales del vino

Se conocen como “catedrales del vino” las bodegas cooperativas que se construyeron a principios del siglo XX en la zona vinícola del sur de Tarragona. También llamadas bodegas modernistas, recogen la herencia modernista de Gaudí y Domènech i Montaner y la funcionalidad novecentista.

Catedrales del vinoRestauración de Bodegas Cooperativas Modernistas

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Se conocen como “catedrales del vino” las bodegas cooperativas que se construyeron a principios del siglo XX en la zona vinícola del sur de Tarragona. También llamadas bodegas modernistas, recogen la herencia modernista de Gaudí y Domènech i Montaner y la funcionalidad novecentista.


Tras un período de exceso de producción de vino y la posterior aparición de la plaga de filoxera, enfermedad de la vid, que asoló los viñedos catalanes, un gran número de viticultores tuvieron que asociarse formando cooperativas para la futura producción.





La Federación de Sindicatos Agrícolas de la Cuenca de Barberà impulsó la construcción de la mayoría de estas bodegas, con la financiación de la burguesía reformista y la Mancomunidad de Cataluña. Se construyeron decenas de éstas entre los años 1917 y 1923. El cooperativismo fomentó un primer paso hacia la modernidad de la agricultura.





Son ocho las bodegas que se rehabilitaron dentro del programa de “Restauración y mejora de Bodegas Cooperativas” promovido por la Generalitat de Cataluña y la Obra Social de “la Caixa”. Se invirtieron 3,6 millones de euros destinados no sólo a su restauración sino también a su puesta en valor, difusión y creación de un espacio web con toda la información relacionada con éstas.





Estas bodegas objeto de actuación, de apariencia casi eclesiástica, fueron declaradas en el año 2002 bien de interés cultural nacional. Destacan por su valor artístico y arquitectónico ya que son ejemplos notables del modernismo catalán tardío y del novecentismo. Siete de éstas son obra del arquitecto Cèsar Martinell, discípulo de Gaudí, y constituyen su principal obra. El proyecto de la octava es de Pere Domènech i Roura, hijo de Pere Domènech i Montaner.





Su arquitectura respondía a la necesidad de modernizar la producción de vino y adaptarla al nuevo contexto más competitivo. Supieron aprovechar las soluciones arquitectónicas tanto del modernismo como del novecentismo. Del primero tomaron referentes como la distribución espacial racional, los sistemas de pilares y arcos, los arcos parabólicos, herencia directa de Gaudí, las cubiertas y la bóveda catalana. Del segundo la funcionalidad, la eficiencia y la integración en el mundo rural. En común el empleo de materiales nobles y la puesta en valor de la tradición constructiva catalana.





Además del valor arquitectónico, estas catedrales del vino representan el trabajo local industrial constante, que no ha cesado en el tiempo y sigue desarrollándose. Se ha conservado no sólo el diseño original de sus edificios sino también la herencia del trabajo en ellos desarrollado. No obstante, como en todo edificio, era necesaria una intervención de reforma integral para asegurar su mantenimiento y la continuidad de su producción.



Esta restauración “Programa Bodegas Cooperativas” fue galardonada con uno de los grandes premios Europa Nostra 2014 en la categoría de Conservación.



© Fotos: web “Cellers Cooperatius Catalunya”

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