Arquitectura

Casa La Atalaya, una arquitectura pasiva

Soleamiento, viento y vistas, 3 palabras describen la casa pasiva La Atalaya, una vivienda altamente eficiente y sostenible con una superficie útil de 112 m2 que están distribuidos en dos plantas sobre rasante

Casa La Atalaya, una arquitectura pasivaCasa La Atalaya, una arquitectura pasiva

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Soleamiento, viento y vistas, 3 palabras describen la casa pasiva La Atalaya, una vivienda altamente eficiente y sostenible con una superficie útil de 112 m2 que están distribuidos en dos plantas sobre rasante

Al igual que en otras construcciones bioclimáticas, se han tenido en cuenta los recursos naturales disponibles, reduciendo de esta manera, los impactos ambientales y el consumo de energía.

La construcción, situada en un entorno inmejorable con vistas al mar Cantábrico se ha proyectado de tal manera realizando previamente un estudio de la climatología local además de un desarrollo de una serie de tablas, gráficos y diagramas.


Acceso fachada principal vivienda La Atalaya

Se han considerado en todo momento una serie de elementos principales como son: la captación de energía solar, la ventilación y las pérdidas de energía provocadas por el viento, además, de la orientación de la vivienda. De los tres volúmenes principales que conforman la edificación, se puede decir, que dos de ellos se plantean en mayor medida como barrera de protección al viento, y el tercero, que coincide con el que dispone de mejor orientación, como un captador solar.


Vista fachada posterior vivienda La Atalaya

La cubierta se plantea a un agua adaptándose aerodinámicamente a la dirección de los vientos dominantes de invierno. La fachada construida principalmente para protegerse de los vientos, resulta ser la más baja, permitiendo así, una menor superficie de fachada afectada.


Vista exterior vivienda La Atalaya

Por otra parte, el volumen captador solar, presenta su fachada más baja hacia el norte, situándose la de mayor altura a sur, lo que permite abrir huecos de ventana grandes a través de los cuáles, se obtienen unas ganancias energéticas considerables, lo que minimizará el efecto de las sombras arrojadas por las edificaciones del entorno, que nos afectan en invierno al principio de la mañana y al final de la tarde. Además, el confort durante el verano se consigue mediante la colocación de protecciones solares y una estrategia muy estudiada de ventilación natural cruzada.


Vista panorámica vivienda La Atalaya

La envolvente del edificio se compone de acabados tradicionales de piedra y revoco con una construcción en madera. Los materiales elegidos y el proceso constructivo marcan, por tanto, un proyecto responsable con el medio ambiente, buscando al mismo tiempo la eficiencia energética y la sostenibilidad. Por último, cabe destacar que los valores de transmitancia térmica son de aproximadamente 0,22 W/m²K, con lo que se alcanza una demanda de consumo de calefacción de 9 kWh/m²a y una demanda de potencia de calefacción de 11 W/ m², teniendo, por tanto, unos resultados que mejoran indiscutiblemente el confort térmico interior respecto a una vivienda convencional.


Esquema solsticio invierno

 


Esquema solsticio verano

Duque y Zamora arquitectos

Fotografías de Duque y Zamora arquitectos
 

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