GRANDES DESPACHOS

Bureau V: transgrediendo las fronteras de la arquitectura

Los proyectos del estudio neoyorquino Bureau V se caracterizan por un eclecticismo desafiante, que rompe la frontera que separa la arquitectura del arte y el diseño, mostrando las emocionantes posibilidades que ofrece el trabajo colaborativo entre diferentes disciplinas.

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Los proyectos del estudio neoyorquino Bureau V se caracterizan por un eclecticismo desafiante, que rompe la frontera que separa la arquitectura del arte y el diseño, mostrando las emocionantes posibilidades que ofrece el trabajo colaborativo entre diferentes disciplinas.

El estudio Bureau V, con sede en Nueva York, fue fundado, en el año 2007, por Stella Lee, Peter Zuspan y Alexander Pincus, que dejaría la firma en 2013. Al equipo se unió Laura Treviño en 2011. Entendiendo la arquitectura desde un punto de vista colaborativo e interdisciplinario, Bureau V desdibuja los límites convencionales de la arquitectura para abrirla a nuevas posibilidades, vinculándola con el mundo de la cultura y el arte.

De su colaboración con el artista Tyler Coburn surgió el proyecto Ergonomic Futures, donde a partir del estudio del desenvolvimiento y la métrica corporal, se llegaba al diseño de una serie de elementos escultóricos que podían ser utilizados como asientos. Las piezas, más allá de la mera funcionalidad del mobiliario, se acercan al campo de la escultura.


Fotografías de Tyler Coburn

Uno de los proyectos más conocidos del estudio es la remodelación de una antigua fábrica de serrín ubicada en Brooklyn. La intervención fue promovida por una asociación sin ánimo de lucro, National Sawdust, que apoya a músicos y compositores. El espacio tiene como hilo conductor a la música, pero promueve y ayuda a artistas de otras disciplinas que también experimentan con ella.


Fotografía de Floto+Warner

Empleando superficies facetadas y poliédricas, el espacio del vestíbulo evoca formas cristalinas, casi minerales. La rasgadura vertical de la entrada da paso a un lugar angosto, de muros quebrados e inclinados, consiguiendo la sensación de estar entrando a un espacio cavernoso. Contrastando con la materialidad de los muros preexistentes de fábrica de ladrillo visto, los nuevos revestimientos oponen al aspecto desgastado y cobrizo, paramentos brillantes de color negro o, a las sencillas hiladas, un aparejo en espiga que hace vibrar las superficies.


Fotografía de Floto+Warner

Siguiendo la misma idea, la luminaria que corona el vestíbulo es una línea quebrada de néon, suspendida del techo. En el espacio encajado y oscuro, la luz blanca se muestra como una estela. Su diseño se basa en la lámpara Enter the Dragon, desarrollada por uno de los fundadores de Bureau V, Peter Zuspan.


Fotografía de Floto+Warner

La idea de la lámpara parte de la confrontación entre las habituales ideas de riqueza y distinción (el candelabro o el mármol) frente a un material popular, prosaico y comercial (el neón). El resultado es una forma tetraédrica, elaborada en mármol negro, envuelta en un desinhibido garabato de neón. La luminaria funciona, en definitiva, como una suerte de collage pop, un ready made dadaísta o un objet trouvé surrealista.


Fotografías de Bureau V

El espacio más significativo de National Sawdust es la sala de actuaciones, que se inspira en el concepto de las tradicionales salas de cámara. El volumen diamantino que envuelve la sala muestra una piel articulada a partir de haces de líneas.


Fotografías de Floto+Warner

Toda la sala se envuelve en paneles blancos, conformando suelo, techo y paramentos. El espacio neutro generado es atravesado por franjas negras donde se han instalado líneas discontinuas de iluminación. Se genera, por tanto, la sensación de estar bajo un armazón etéreo, de ocupar un espacio abierto por donde la música se escapa.


Fotografía de Floto+Warner

La luminosidad del color blanco, la textura de los paneles acústicos, las franjas negras desestabilizadoras y el entramado de instalaciones, en su conjunto, producen un efecto de irrealidad.


Fotografías de Floto+Warner

De la colaboración con la compañía automovilística MINI, a partir de su proyecto MINI LIVING, surgió Urban Cabin. La compañía estimula, a partir de este tipo de propuestas, la producción de soluciones para los nuevos modelos de vida urbana, como microviviendas o viviendas compartidas. La solución aportada por Bureau V consiste en una cabina de unos 15 metros cuadrados, diseñada para un máximo de dos personas.


Fotografías de Jenna Bascom

Esta microcasa puede transformarse, mediante un sencillo giro, perdiendo parte de su intimidad para poder interactuar con el entorno donde se ubique. La cabina se abre, en consecuencia, al exterior, generando nuevas posibilidades de uso.


Fotografía de Frank Oudeman

La imagen exterior varía según la manipulación del volumen o la adición de piezas y añadidos, como el módulo de cocina, resuelto con una forma neumática. La cabina urbana posibilita un paisaje residencial cambiante.


Fotografía de Frank Oudeman

Pensado como elemento desestresante y pieza de confort, el proyecto está lleno de matices lúdicos y cierta dosis de ironía. Colores brillantes, paneles iridiscentes, formas contrastantes y materiales afelpados introducen notas de humor y desenfado. A un exterior puntiagudo, agresivo e hiriente, de color amarillo, se le opone un interior que pretende ser confortable, suave y, en cierta manera, lujoso.


Fotografía de Frank Oudeman


Fotografía de Jenna Bascom

El proyecto destaca por el uso creativo del espacio residencial. A la envolvente, resuelta con estructura de madera, tableros contrachapados y paneles de plástico acrílico iridiscente, se le suma una combinación de piezas de mobiliario y complementos, que adaptan el espacio a nuevas posibilidades, transformando la cabina en una “habitación de experiencias”.


Fotografías de Frank Oudeman

El espacio habitable está pensado como evento y su interactuación con el entorno como un happening o una performance. Sin módulo de aseo su habitabilidad puede ser cuestionable. Los más puristas podrán tacharlo de arquitectura menor, incluso de no ser arquitectura, puesto que se mueve en las fronteras del diseño y el arte.


Fotografía de Frank Oudeman


Fotografía de Jenna Bascom

Bureau V demuestra con su trabajo cómo el campo expandido de la arquitectura se contamina y se enriquece de otras disciplinas, difuminando los límites entre la instalación artística, la construcción experimental o el diseño de producto.

Fotografías de Bureau V, Frank Oudeman, Floto+Warner, Jenna Bascom y Tyler Coburn

http://www.bureauv.com/

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