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Arquitectura para el recuerdo. Monumento al Holocausto en Ottawa, por Libeskind

Hace unas semanas, se inauguraba en Ottawa el Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, diseñado por Daniel Libeskind como una experiencia sensorial donde se amalgama arquitectura, arte, paisaje y memoria, a través de una escenografía altamente simbólica.

Arquitectura para el recuerdo. Monumento al Holocausto en Ottawa, por LibeskindMonumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

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Hace unas semanas, se inauguraba en Ottawa el Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, diseñado por Daniel Libeskind como una experiencia sensorial donde se amalgama arquitectura, arte, paisaje y memoria, a través de una escenografía altamente simbólica.

 

 

Saldando una deuda histórica, Canadá ha sido el último de los países aliados de la Segunda Guerra Mundial que ha construido un monumento dedicado a la memoria de los asesinados por el régimen nazi y el fascismo, en el denominado Holocausto. A su vez, el monumento sirve de reconocimiento a los supervivientes que, huyendo de Europa, establecieron en Canadá su nuevo hogar.

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

En 2015, tras la convocatoria de un concurso internacional, el equipo Lord of Toronto ganaba la competición con su propuesta de lema “Paisaje de la pérdida, la memoria y la supervivencia”. Liderado por el co-presidente de Lord Cultural Resources, Gail Dexter-Lord, el equipo incluía al arquitecto Daniel Libeskind, el artista-fotógrafo Edward Burtynsky, el paisajista Claude Cormier y, como asesora de contenidos, Doris Bergen.

El equipo vencedor se imponía sobre otros cinco finalista, donde destacaba la propuesta de los ingleses Ron Arad y David Adjaye.

Propuesta para el Monumento Nacional Canadiense al Holocausto. Ron Arad y David Adjaye. Imágenes: Arad-Adjaye

El monumento se ha levantado en la confluencia de las calles Booth y Wellington, en el centro de Ottawa, en la zona histórica conocida como LeBreton Flats, justo enfrente del Museo Canadiense de la Guerra, con el que establece una importante relación referencial.

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Ante uno de los capítulos más oscuros de nuestra historia reciente, el monumento muestra el compromiso de la memoria, a partir de una experiencia sensitiva que relaciona arquitectura, artes plásticas, paisaje, historia y testimonios. Su mensaje esperanzador revela, ante todo, la fuerza humana y su capacidad de supervivencia.

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Para conseguir este entorno experiencial, Libenskind se basa en la forma de una estrella de David, una estrella de seis puntas símbolo del judaísmo, y que ha devenido símbolo de las víctimas del Holocausto, al ser, precisamente, una estrella amarilla conformada mediante dos triángulos equiláteros la insignia que marcaba a millones de judíos.

Esquema. Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Imagen: Daniel Libeskind

Planta. Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Imagen: Daniel Libeskind

La planta, en consecuencia, se forma a partir de seis volúmenes triangulares realizados en hormigón in situ. La forma estrellada que se consigue se adapta a la parcela, mostrando un carácter irregular, casi deformado, de muros inclinados, pasos estrechos y pasajes laberínticos, reflejo del dolor y el sufrimiento. Los espacios triangulares resultantes recuerdan, igualmente, las insignias que marcaban a presos políticos, presos religiosos, testigos de Jehová, homosexuales, gitanos y otros individuos de razas y etnias diversas.

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

El espacio, fragmentado en ámbitos estrechos, alargados, de formas agudas, de salientes y aristas vivas, se convierte en un espacio herido, rasgado. Los muros, que delinean estigmas y cicatrices tridimensionales, encierran un espacio vacío e inerte donde la naturaleza no tiene cabida. El gris absoluto del hormigón ha engullido todos los colores, y sólo el azul sobrevive en lo alto, en el cielo.

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

El interior, acotado por los muros, apenas permite la conexión con el espacio exterior. En su lugar, en determinados puntos se evocan paisajes monocromáticos que, traspasando la dimensión espacio temporal, nos retrotraen a los lugares del Holocausto, a los campos de exterminio, a los paisajes de muerte y ejecución. Se trata de pinturas creadas a partir de fotografías a gran escala realizadas por Edward Burtynsky.

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Alrededor del monumento se concretará un paisaje de coníferas sobre un manto rocoso y guijarros, un paisaje de crecimiento lento, cambiante y evolutivo, que se inspira en la persistencia y la tenacidad de los supervivientes.

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, Ottawa. Daniel Libeskind. Imagen: Doublespace

 Libeskind, muy influenciado por su historia familiar, hijo de judío-polacos que sobrevivieron al Holocausto, ha conseguido, como ningún otro arquitecto, la sensibilidad necesaria para plasmar el dolor, la rabia, la amargura, la desesperación y el sufrimiento en arquitecturas dedicadas a la memoria del pueblo judío y las víctimas del Holocausto, como en el Museo Judío de Berlín, el de Copenhague, el Monumento al Holocausto del Estado de Ohio, en Columbus, y, ahora, el Monumento Nacional Canadiense al Holocausto, en Ottawa.

Que toda esta arquitectura para el recuerdo nos permita conservar todo aquello que no se debe de olvidar.

https://libeskind.com/

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