GRANDES MAESTROS

Arquitectura desaparecida. Casa en Raleigh, de Eduardo Catalano

La casa que el arquitecto de origen argentino, Eduardo Catalano, construyó para sí mismo en Raleigh (Carolina del Norte), entre 1953 y 1955, a pesar de convertirse en un icono de la arquitectura residencial norteamericana de los años cincuenta, se sumó a la lista de la arquitectura moderna desaparecida, tras su demolición en 2001.

Arquitectura desaparecida. Casa en Raleigh, de Eduardo CatalanoCasa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Ezra Stoller-ESTO

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La casa que el arquitecto de origen argentino, Eduardo Catalano, construyó para sí mismo en Raleigh (Carolina del Norte), entre 1953 y 1955, a pesar de convertirse en un icono de la arquitectura residencial norteamericana de los años cincuenta, se sumó a la lista de la arquitectura moderna desaparecida, tras su demolición en 2001.

Debido a su proximidad en el tiempo y a la poca valoración de la arquitectura moderna y contemporánea por parte de las instituciones, algunos de los ejemplos más icónicos de la modernidad han desaparecido o han sido fatalmente mutilados.

Uno de estos ejemplos es la casa construida en Raleigh (Carolina del Norte, Estados Unidos) por el arquitecto argentino Eduardo Fernando Catalano (1917-2010), como residencia propia, lo que hizo que fuese conocida como Casa Catalano.

Eduardo Catalano frente a la casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1974. Imagen: News & Observer Publishing Co.

Tras estudiar en Harvard con Walter Gropius, y graduarse en 1945, en 1950 fue invitado como docente por la Architectural Association de Londres. En 1951, Henry Leveke Kamphoefner lo llamó para que fuese profesor de arquitectura en la Escuela de Diseño de la North Carolina State University, NCSU, donde en aquel momento era decano. Este nombramiento motivó su traslado y establecimiento en Raleigh, capital del estado de Carolina del Norte y lugar de ubicación de la escuela, y a la larga estimuló la construcción de su propia vivienda, la casa Catalano.

Casa en Raleigh (Carolina del Norte) en construcción. Eduardo Catalano. Imagen: Special Collections Research Center-NCSU Libraries

Casa en Raleigh (Carolina del Norte) en construcción. Eduardo Catalano. Imagen: Special Collections Research Center-NCSU Libraries

La vivienda se localizaba en el número 1467 de Ridge Road, actualmente conocido como Catalano Drive. El sencillo programa de la casa se resolvía en una única planta, dividida en dos áreas (día y noche) por un núcleo central de equipamiento donde se ubicaban los espacios de servicio vinculados a la cocina. La zona de día se diferenciaba en dos ámbitos separados de comedor y salón, volcados ambos sobre una terraza exterior.

Planta, casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano

En el lado opuesto de la casa se desarrollaba la zona de noche, con tres dormitorios. La habitación principal se separaba de los dormitorios secundarios por una banda equipada que sobresalía de la forma rectangular y acotada de la planta, colonizando el terreno cercano. En dicha banda se sucedían los distintos espacios servidores: un aseo, con entrada por el corredor; un vestidor, con acceso exclusivo desde el dormitorio principal, y desde el que se pasaba a un baño privado; y una sala de maquinaría e instalaciones, con acceso desde el exterior de la casa.

La franja de noche se completaba con un porche cubierto que funcionaba como entrada a la vivienda, y al que se llegaba directamente desde la zona de aparcamiento, un espacio anexo semicubierto.

Casa en Raleigh (Carolina del Norte) en construcción. Eduardo Catalano. Imagen: Special Collections Research Center-NCSU Libraries

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Ezra Stoller-ESTO

El carácter más innovador de la casa lo constituía su cubierta, resuelta como un paraboloide hiperbólico. Al tratarse de una superficie doblemente reglada puede construirse a partir de líneas rectas, lo que facilita su construcción. La forma final que se consigue es muy similar a una silla de montar (aunque los norteamericanos prefieren compararla con la forma de una patata frita).

Vista 3D, casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Martin Chavanne

Esquemas, casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano

La cubierta de madera sólo apoya en dos puntos diagonales, dejando los otros dos vértices de la planta cuadrada en voladizo. El espacio habitable se ubica bajo este gran paraguas sin necesidad de ningún otro punto de apoyo. La arquitectura se ve reducida a un simple juego de pieles, sin estructura, sin osamenta. Piel sin huesos.

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Ezra Stoller-ESTO

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Ezra Stoller-ESTO

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Special Collections Research Center-NCSU Libraries

La propia forma del paraboloide permite aprovechar la distinta inclinación de la cubierta, sus transiciones y cambios de altura, para ubicar los espacios de la vivienda según la privacidad necesaria, o según la apertura o cierre de las estancias.

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Ezra Stoller-ESTO

La casa se conforma, de esta manera, como una cubierta unitaria que parece levitar sobre un espacio completamente abierto y acristalado. La caja de vidrio, con carpinterías pintadas en negro, se retranquea del perímetro del paraboloide para mejorar su protección solar y evitar la incidencia directa de la lluvia.

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Ezra Stoller-ESTO

Estos retranqueos posibilitan interesantes espacios de transición entre el exterior y el interior, generando toda una serie de espacios y terrazas a cubierto. La delimitación y acotación del espacio exterior inmediato a la casa produce la especialización de terrazas y jardines anexos a los espacios habitables. Cada estancia posee, en consecuencia, un ámbito exterior diferenciado e independiente.

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Special Collections Research Center-NCSU Libraries

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Gene Heil

La vivienda muestra una imagen deslumbrante de modernidad y, a la vez, de atemporalidad. La forma de la cubierta, los revestimientos de madera, los paños acristalados y las carpinterías en color negro generan una apariencia sobria y depurada. Como símbolo de innovación técnica, la casa incorporaba la instalación de aire acondicionado, toda una novedad en su momento.

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Special Collections Research Center-NCSU Libraries

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Special Collections Research Center-NCSU Libraries

En el contexto de los años cincuenta, la casa Catalano fue vista como el icono de una nueva arquitectura norteamericana, claramente moderna y optimista, que apostaba por la innovación y el diseño en la Era Atómica y el despegue económico de Estados Unidos.

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Special Collections Research Center-NCSU Libraries

Los medios de comunicación hicieron una amplia cobertura de la residencia, apareciendo publicada, por ejemplo, en el número de agosto de 1955 de la revista House+Home, que la declaró la “Casa de la Década”. La revista Life, en su número del 11 de noviembre de 1957, incluía la casa Catalano dentro de la segunda parte de su reportaje “Tomorrow’s life today. Man’s new world”, como una nueva forma de asentamiento, de concepto estructural y diseño radicales.

Páginas 93-95, revista House+Home, agosto de 1955

Páginas 96-98, revista House+Home, agosto de 1955

Tras ser nombrado profesor de arquitectura en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en 1956 Eduardo Catalano se trasladó hasta Boston, impartiendo clase en el MIT hasta 1977. La venta de la casa y su posterior compra por diferentes propietarios, la falta de mantenimiento, el abandono a partir de 1996 y los sucesivos actos vandálicos, llevaron a un completo deterioro de la vivienda y, finalmente, a su demolición a finales de marzo de 2001.

Casa en Raleigh (Carolina del Norte), 1953-1955. Eduardo Catalano. Imagen: Preservation North Carolina

Este referente de la arquitectura residencial norteamericana de los años cincuenta se suma a la, desgraciadamente, larga lista de catastróficas pérdidas de la arquitectura moderna. Sirva el desafortunado final de la casa en Raleigh de Eduardo Catalano como una advertencia del incierto futuro de la modernidad. Sirvan estas palabras como recordatorio y obituario de una pieza fascinante de esa modernidad.

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