GRANDES MAESTROS

Arquitectura brutalista en Mozambique: Santo António da Polana, de Craveiro Lopes

En la antigua colonia portuguesa de Mozambique, el arquitecto Nuno Craveiro Lopes levantó, en 1962, la iglesia de Santo António da Polana como una espectacular estructura plegada de hormigón en forma de flor, siguiendo la estética brutalista del momento.

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En la antigua colonia portuguesa de Mozambique, el arquitecto Nuno Craveiro Lopes levantó, en 1962, la iglesia de Santo António da Polana como una espectacular estructura plegada de hormigón en forma de flor, siguiendo la estética brutalista del momento.

La renovación generacional, llevada a cabo durante la década de 1950, entre los arquitectos que trabajaban en las provincias portuguesas de ultramar, posibilitó la implantación de los ideales del Movimiento Moderno en territorios como Mozambique o Angola. La nómina de arquitectos comprendía a Fernando Mesquita (1916-1990), João Garizo do Carmo (1917-1974), Francisco Castro Rodrigues (1920-2015), João José Tinoco (1924-1983), Pancho Guedes (1925-2015) o Paulo de Melo Sampaio (1926-1968), entre otros.

Ese fue el caso de Nuno Craveiro Lopes (1921-1972), que fue nombrado Jefe del Gabinete de Urbanización de las Obras Públicas de Mozambique, en 1952. En la capital, Maputo (conocida anteriormente como Lourenço Marques), levantaría uno de sus edificios más conocidos, la iglesia de Santo António da Polana o Igreja da Polana.


Fotografía de Artur Monteiro de Magalhães

El proyecto inicial fue encargado, en 1958, a Luís Possolo (1924-1999) que trabajaba en el Gabinete de Urbanização do Ultramar (GUU), dependiente de la Dirección General de Obras Públicas y Comunicaciones del Ministerio de Ultramar. Ante el retraso en los trámites y la dificultad de comunicación con Lisboa, la Orden Franciscana decidió asignar el proyecto a Craveiro Lopes en 1959.

El proyecto de Luís Possolo, mucho más convencional, se ubicaba inicialmente entre la avenida de los Mártires de Machava y la avenida Agustín Neto. La elección definitiva del solar se realizó en la actual avenida Kwame Nkrumah, dentro del barrio de Sommerschield, una zona residencial que se desarrolló durante la década de 1960, y en donde aún se conservan numerosos proyectos de Pancho Guedes.

La iglesia se planteó como un objeto aislado, posado en el terreno y que adquiere relevancia dentro del paisaje urbano donde se inserta por su forma, su volumetría y su escala. Como hito del entorno, presenta una forma piramidal, casi cónica, conseguida gracias a una lámina plegada de hormigón que se ve coronada por una cruz.

Los pliegues, como pétalos de hormigón, traen a la memoria la forma de una campánula invertida. Conceptualmente, se asemeja a los proyectos de la arquitectura moderna brasileña; estructuralmente, recuerda los proyectos de Félix Candela (1910-1997), sus paraguas y paraboloides; mientras que, formalmente, tiene reminiscencias de la arquitectura expresionista y las formas cristalinas de Bruno Taut (1880-1938).

Sobre una planta circular, se levanta un volumen formado a partir de la articulación de 16 membranas quebradas o cáscaras poligonales, dispuestas radialmente y ejecutadas en hormigón armado, que se encuentran en la cúspide.

La estructura, como un organismo unitario y homogéneo, se apoya únicamente en los 16 vértices del volumen generado, dejando un interior sin soportes intermedios. Los pliegues entre apoyos crean vacíos triangulares que se acristalan en toda su dimensión, cerrando los cubículos perimetrales.


Fotografía de Novomoc

En algunos casos, estos cubículos, con sus frentes acristalados, se mantienen como vanos para la iluminación interior. En otros casos, adaptan su espacio a pequeñas capillas, cuyo altar aparece sobre un fondo triangular, siguiendo la misma geometría de la cáscara que las cierra. Por último, tres de estos cubículos se definen como porches de acceso al interior de la iglesia.


Fotografías de Diogo Lucas

Nuno Craveiro Lopes es capaz de resolver con un único elemento, la estructura, todo el proyecto, consiguiendo que sea cubierta y cerramiento, la envoltura de un espacio capaz de acoger a la congregación de fieles y disponer en su perímetro ámbitos de usos secundarios.


Fotografía de Tomas Forgac

Concluida en 1962, Santo António da Polana presenta una estética cercana al brutalismo, dejando visto al exterior el hormigón de los pliegues de su envolvente. Un efecto sobrio y, en cierta medida, minimalista, que se ve acentuado por el contraste entre las luces y sombras de sus distintas facetas.


Fotografía de Diogo Lucas


Fotografía de Paulo Santos Costa

Contrarrestando la sobriedad del gris dominante, las grandes superficies acristaladas del perímetro y las rasgaduras verticales, creadas entre las superficies quebradas de hormigón, se cierran con vidrios de diferentes colores.


Fotografía de António Botelho de Melo

En el espacio ajardinado que rodea a la iglesia, se conserva un modelo a escala, una pequeña maqueta de hormigón que permite al visitante comprender el volumen completo de la edificación, supliendo la percepción de una vista aérea.


Fotografía de Novomoc

La sencillez del interior potencia la grandeza de un espacio único que se eleva hacia el infinito que remarcan las puntas cristalinas del cascarón de hormigón, succionando la mirada en un movimiento ascendente.


Fotografía de Tomas Forgac

En cuanto a la materialidad interior, el hormigón se revistió con un revoco blanco y, aunque inicialmente se pensó en un solado de mármol también blanco, finalmente se recurrió a un pavimento cerámico.


Fotografías de Daniel Clements

La sobriedad del color de la piel estalla en múltiples tonalidades cuando la luz atraviesa las vidrieras policromadas. La luz coloreada transforma el espacio, introduciendo multitud de matices a lo largo del día con el recorrido del sol.


Fotografías de António Botelho de Melo

La iglesia tiene capacidad para 600 personas. En un principio, Craveiro Lopes propuso la colocación del altar en el centro del espacio, bajo el cimborrio, pero los franciscanos prefirieron que se llevase al cubículo perimetral que queda justo frente al acceso.


Fotografías de Novomoc

Adornando el altar mayor, las diversas capillas o el baptisterio, las vidrieras acogen temas figurativos que complementan la iconografía religiosa de los distintos espacios. Junto al mobiliario y la propia arquitectura de la iglesia, se genera una unidad global que enmarca la obra en su contexto histórico preconciliar.


Fotografías de Novomoc

La iglesia de Santo António da Polana fue restaurada en 1992. En la actualidad, se buscan apoyos para una nueva intervención, que pueda volver a poner en valor a esta obra capital para comprender la difusión del Movimiento Moderno por regiones periféricas como el África colonial.


Fotografías de Adriaan Louw

Fotografías de Tomas Forgac, António Botelho de Melo, Artur Monteiro de Magalhães, Novomoc, Adriaan Louw, Daniel Clements, Diogo Lucas y Paulo Santos Costa

http://www.monumentos.gov.pt/

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2 Comentarios
Imagen de Anónimo
Arquitectura brutalista en Mozambique: Santo António da Polana, de Craveiro Lopes

Excelente logro arquitectónico.

Imagen de mbusca
Arquitectura brutalista en Mozambique: Santo António da Polana, de Craveiro Lopes

#1 Hola Yda Luz, muchas gracias por tu comentario.

Un saludo

Excelente logro arquitectónico.

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