GRANDES MAESTROS

Arquitectura al otro lado del telón de acero: Ferdinand Milučký

A partir de un profundo análisis de la arquitectura tradicional eslovaca, Ferdinand Milučký fusiona en su obra modernidad y tradición, alcanzando un alto grado de abstracción en unos proyectos que eluden la estética socialista imperante, a partir de la década de 1950, al otro lado del telón de acero.

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A partir de un profundo análisis de la arquitectura tradicional eslovaca, Ferdinand Milučký fusiona en su obra modernidad y tradición, alcanzando un alto grado de abstracción en unos proyectos que eluden la estética socialista imperante, a partir de la década de 1950, al otro lado del telón de acero.

Nacido en Rajec (Eslovaquia), en 1929, el arquitecto Ferdinand Milučký estudió en la Universidad Técnica de Bratislava entre 1947 y 1953. Como ayudante de Jan E. Koula (1896-1975), investigó la arquitectura vernácula eslovaca, caracterizada por su simplicidad y su claridad formal, ideas que, posteriormente, integró con el concepto de modernidad.


Fotografía de Ostarchitektur

Tras colaborar con Emil Belluš (1899-1979) y Vojtech Vilhan (1926-1988), en 1958 se incorpora al Instituto Regional de Proyectos de Bratislava. Con el encargo, en 1962, del crematorio de esta ciudad, Milučký realiza su obra más significativa.


Fotografía de Photoplus

El lugar elegido para la construcción del crematorio de Bratislava es una colina al pie de los Pequeños Cárpatos, a las afueras de la ciudad. El entorno de la edificación está poblado de viejos árboles que conforman un bosque disperso, de grandes claros.


Fotografía de Ostarchitektur

El acceso a la parcela se realiza desde la parte inferior del promontorio. La delimitación del terreno se realiza mediante muros que acotan el espacio de aparcamiento, mientras el cierre lo constituye una valla metálica de entramado asimétrico de montantes y travesaños. Desde este lugar, el visitante debe continuar el camino a pie.


Fotografías de Olja Triaška Stefanović

Frente a la entrada, unas hileras de pinos tamizan y fraccionan la visión frontal del crematorio, situado al fondo. La alineación de árboles nos obliga a girar a la izquierda para iniciar el camino de aproximación. Sólo al traspasar estas hileras de pinos y entrar en el prado, se nos permite una visión completa y limpia del crematorio.


Fotografías de Olja Triaška Stefanović

El recorrido ascendente por la ladera bordea el claro del bosque y nos muestra una panorámica diagonal de la edificación. El volumen, descompuesto en piezas, se muestra escalonado. Acompañándonos en nuestro acercamiento, al pavimento de adoquín se le suma un murete de mampostería. El pasamanos metálico delinea la suave curva del recorrido.


Fotografías de Photoplus

Sobre un gran prado se apoya de manera magistral el edificio. En contraste con la verticalidad de los árboles , el crematorio destaca por su desarrollo horizontal, conseguido gracias a la superposición de muros longitudinales, con diferente altura y longitud, definiendo entre ellos los distintos espacios interiores.


Fotografías de Olja Triaška Stefanović

La adaptación a la pendiente y las curvas de nivel se realiza también mediante muretes de mampostería longitudinales, que ocultan tras de sí, al superponerse, las escaleras y rampas de conexión entre los niveles. Esta enorme sensibilidad hacia el entorno y la orografía del lugar muestra conexiones con la arquitectura escandinava, en la que se inspira y toma referentes.


Fotografías de Olja Triaška Stefanović

En la cota inferior, en parte bajo el terreno, se ubican los espacios de servicio, salas de cremación, locales técnicos e instalaciones; mientras que los ámbitos principales del programa se encuentran en el nivel superior, con acceso desde el propio terreno o a través de una terraza volada sobre la pendiente. En contraposición a la horizontalidad del conjunto, destaca la verticalidad del campanario y, especialmente, de la chimenea, colocada descentrada en la parte posterior del crematorio.


Fotografía de Olja Triaška Stefanović


Fotografía de Zdeněk Lukeš

El programa queda definido entre siete muros blancos longitudinales, que aunque paralelos, se alargan o se acortan dependiendo de la métrica necesaria en cada ámbito. Destacan como espacios primordiales el módulo de acceso, la sala para parientes cercanos y la sala funeraria principal para ceremonias; situándose entre ellos las oficinas y servicios, el volumen del órgano o la sala de preparación. Un vestíbulo longitudinal comunica todos estos ámbitos entre sí.


Fotografía de Zdeněk Lukeš

Los espacios encerrados entre los muros muestran sus frentes totalmente acristalados, abriendo el interior sobre el paisaje circundante. Su austeridad ayuda a establecer una conexión directa entre el usuario y el difunto. La pureza de los espacios habla de espiritualidad y trascendencia, sin recurrir a la simbología religiosa.


Fotografía de Olja Triaška Stefanović


Fotografía de Ostarchitektur

El proyecto aborda minuciosamente el detalle, mostrando la misma sensibilidad que en la inserción en el paisaje. La materialidad se reduce a la piedra, en revestimientos de paredes y suelos, y a la madera en techos, carpinterías y mobiliario.


Fotografías de Olja Triaška Stefanović

La valla de madera que marca el acceso o la salida, directamente con el exterior, de la sala funeraria principal, se introduce dentro del espacio, diferenciando y aislando el ámbito del oficiante.


Fotografías de Olja Triaška Stefanović

Junto a la arquitectura, el lugar atesora obras de artistas plásticos como la escultura totémica de Vladimír Kompánek en la ladera frente al crematorio, una escultura de travertino de Rudolf Uher, o la obra conocida como Sorrow de Toth, junto a la urna dedicada a personalidades importantes, diseñada por Milučký.


Fotografía de Zdeněk Lukeš

Algunas de sus obras posteriores fueron el diseño interior del pabellón checoslovaco de la Expo’67 de Montreal (junto a Vilhan), la antigua embajada checoslovaca en Roma (1971, junto a Chovanec) o la Casa de las Artes y sede de la Filarmónica (1980), en Piešťany. En este último ejemplo, destaca el tratamiento de los espacios fluidos y la composición a base de muros y motivos repetidos.



Fotografías de Photoplus

 

Sus últimos proyectos se han centrado en la recuperación del patrimonio de Bratislava, con intervenciones en el centro histórico, en la colina del Castillo y su Tesoro. En 1999, le fue concedido el Premio Herder (Gottfried-von-Herder-Preis), como reconocimiento a su trayectoria.

El crematorio de Bratislava, considerada una de las mejores obras de la arquitectura eslovaca de posguerra, ejemplifica la trayectoria de Ferdinand Milučký cuya estética abstracta se basa en la certeza del detalle, la austeridad formal, la cuidada materialidad y una presencia callada.

Fotografías de Olja Triaška Stefanović, Zdeněk Lukeš, Photoplus y Ostarchitektur

http://www.register.ustarch.sav.sk/

 

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