REHABILITACIÓN

Recuperar una ruina: Palacio del Condestable en Pamplona

Tras ser declarado Bien de Interés Cultural en 1997 casi sucumbe a su estado ruinoso un año después. El Palacio del Condestable finalmente pudo ser rehabilitado y Pamplona recuperó este importante edificio referente en su casco antiguo, que hoy funciona como centro cívico de la ciudad.

Recuperar una ruina: Palacio del Condestable en PamplonaTabuenca & Leache arquitectos / © Fotos Luis Prieto

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Tras ser declarado Bien de Interés Cultural en 1997 casi sucumbe a su estado ruinoso un año después. El Palacio del Condestable finalmente pudo ser rehabilitado y Pamplona recuperó este importante edificio referente en su casco antiguo, que hoy funciona como centro cívico de la ciudad.

El Palacio del Condestable fue construido entre 1550 y 1560 por Luis de Beaumont, IV Conde de Lerín y Condestable de Navarra. Fue propiedad de la Casa de Alba durante siglos, Sede Episcopal durante 150 años e incluso Ayuntamiento provisional en el siglo XVIII. En los siglos XIX y XX sus estancias se subdividieron para albergar viviendas e incluso se abrieron huecos en fachada para servir de escaparate a diferentes comercios.

A finales de los 90, en el siglo XX dos sucesos importantes y opuestos. En 1997 se declara Bien de Interés Cultural, un año después casi se derriba tras ponerse en evidencia su estado de ruina. En este momento el Ayuntamiento de Pamplona se interesa en su adquisición, consiguiéndolo finalmente en el año 2000. Dos años después se encargó a los arquitectos Fernando Tabuenca y Jesús Leache su rehabilitación para uso como centro cívico del Casco Antiguo de Pamplona, ésta comenzó en 2005. En 2008 se abrió al público.

Se trata de un edificio de estructura renacentista. Desde el zaguán en fachada se accede al patio rectangular principal rodeado de columnas octogonales de piedra. La escalera de acceso a la planta noble se sitúa en uno de sus ángulos. Desde ésta se accede a una segunda planta de menor altura, dedicada a la servidumbre, a través de pequeñas escaleras interiores desde las estancias principales.

El proyecto de los arquitectos se centra en recuperar el carácter original de la casa palacio incorporando los elementos necesarios para su nueva función. Éstos aparecen en continuidad con lo ya construido, como un episodio más en la historia del edificio, aunque son fácilmente reconocibles. Se asignan los usos según lo adecuado de los espacios, respetando lo existente.

La mayor intervención se realiza en el patio, se devolvió a su configuración original en dos alturas, reforzando su vocación de espacio central de relación y comunicación. Una nueva escalera conduce a la planta segunda que se incorpora a este espacio público mediante la construcción de la nueva galería perimetral con lenguaje contemporáneo.

El clima de Pamplona hacía inviable un patio abierto para uso continuado todo el año, así que se cubrió con una estructura de vigas de madera laminada de gran canto apoyadas en los muros interiores, evitando sobrecargar las columnas de piedra.

Las estancias perimetrales al patio conservan su unidad estética y formal, no se compartimentan, ya que la circulación y los servicios se resuelven íntegramente en los patios. En la sala destinada a salón de actos se excava el graderío en pendiente para ganar la altura necesaria conectando con la cota de pavimento de una estructura medieval preexistente.

 © Fotos Luis Prieto

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