ARQUITECTURA SOSTENIBLE

Huertos urbanos, jardines comestibles, ciudades sostenibles

Durante los últimos años ha aumentado la movilización de colectivos vecinales que se han agrupado para convertir solares y terrenos en desuso en productivos huertos urbanos. Sectorizados en pequeñas parcelas para que cada cual trabaje su tierra y recolecte su producto, con esfuerzo y respecto. 

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Durante los últimos años ha aumentado la movilización de colectivos vecinales que se han agrupado para convertir solares y terrenos en desuso en productivos huertos urbanos. Sectorizados en pequeñas parcelas para que cada cual trabaje su tierra y recolecte su producto, con esfuerzo y respecto. 

La crisis agudiza el ingenio, la necesidad hace que se busquen nuevas fórmulas para asegurarse el alimento, solares desaprovechados en las ciudades y campos abandonados sin productividad en los bordes urbanos. Frutas y verduras, que parecen de plástico, cada vez más insípidas en las tiendas, y sin conocer exactamente que fertilizantes se han empleado durante su cultivo ni que productos han usado para embellecerlas. Todos estos factores y unos cuantos más, han favorecido que cada vez encontremos más huertos urbanos a nuestro alrededor.

Si a esta cada vez más recurrente actividad sumamos que es una manera saludable de tomar contacto con la naturaleza además de resultar desestresante y divertida, la convierte en un hábito atractivo que quizá nos apetezca probar. Basta con localizar cualquier asociación de huertos urbanos que nos quede cerca de casa y preguntar por una parcela libre.

Podemos comenzar desde casa con un huerto casero. Cualquier rincón puede aprovecharse para tal fin siendo los patios y terrazas lo más adecuado. Para nuestro huerto en casa no necesitamos demasiadas cosas: un espacio libre al que llegue la máxima luz natural directa posible, en la terraza, patio, azotea o balcón, recipientes o macetas aptas y del tamaño adecuado, un buen sustrato vegetal y abonos naturales orgánicos, para reciclar y conseguir verduras y hortalizas más sabrosas.

Otra opción interesante a tener en cuenta son los jardines comestibles. ¿Por qué diseñar únicamente los jardines urbanos con árboles y plantas de las que no podemos obtener beneficio? ¿Qué ocurriría si en esa tierra además plantásemos frutas, verduras y hortalizas? Se trata de adaptar jardines existentes para albergar no sólo vegetación de decoro sino también comestible o proyectar nuevos con planteamiento de autoconsumo.

Sin duda una propuesta que se adaptaría a la perfección a los tiempos en los que vivimos, nos permitiría colonizar pequeños fragmentos de “tierra de nadie”, como alcorques vacíos o maceteros sin uso, aportando un aire fresco a la ciudad y un producto de calidad a nuestros platos. A partir de ahora observaremos cualquier pedazo de tierra como una gran oportunidad para implantar un huerto urbano, público o un jardín comestible.

Si os animáis, aquí os dejamos los enlaces a unas cuantas webs de redes de huertos urbanos interesantes para empezar:

Red de huertos urbanos de Valencia

Huertos urbanos Benimaclet

Red de huertos urbanos de Madrid

Red de huertos urbanos de Barcelona

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